Probablemente Nelly, Martha y Nina no se imaginaron vivir para presenciar lo que terminó desatando 13 años después el impulso -que junto a otras compañeras- generaron con la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito en Argentina.

Minyersky, Rosemberg y Brugo son tres históricas referentes del feminismo que dan cátedra con el ejemplo. Con más de 70 años de edad, pero con un inagotable fuego interno, las tres dijeron presente en el 33º Encuentro Nacional de Mujeres.

Son personas que transitaron largos procesos, allanaron los caminos y, fundamentalmente, creyeron que sí era posible cuestionar el sistema patriarcal en el que todavía vivimos. Hoy, mirando hacia atrás, saben que los cimientos se están comenzando a mover y eso es lo que incomoda, lo que molesta, lo que intimida.

Intimida la sola posibilidad de pensar en un mundo donde las mujeres, lesbianas, travestis, trans e identidades no binarias se autoperciban, empoderen, exijan y consigan los mismos derechos (hoy privilegios) de unos pocos. Intimida la sola posibilidad de animarse a cuestionar, a dejar de ponerle rostros culpables y empezar a entender que el machismo nos atraviesa a todas y a todos, que son aprendizajes arraigados en lo más profundo de nuestra cultura, y que atreverse a mirarlos implica un cambio de paradigma que no todos se bancan.

Para ellas, el trabajo está hecho. Se sienten satisfechas, orgullosas, contentas de comenzar a ver algunos brotes. No son las únicas heroínas en este lío porque en el feminismo se trabaja codo a codo, pero sí reciben constantes reconocimientos, muestras de amor y agradecimiento por tanto compromiso.

En la carpa verde de la campaña, en plena Plaza Centenario de Trelew, jóvenes hacieron cola para sacarse fotos con alguna de ellas y que les firmen los pañuelos.

“Es un fenómeno muy singular, yo estoy extrañada de lo que pasa con las más chicas. Yo no hice nada especial. Siempre consideré que por las buenas posibilidades que me dio la vida tenía la obligación de devolverle algo a la sociedad. La mayor felicidad es ver como las ideas trascendieron y hoy se condensan en un pañuelo. Veo adolescentes de 14 y 15 años y me emociona”, dijo a Infobae Nelly Minyersky.

Y sobre el fenómeno de los pañuelos que impactó con más fuerza este año, expresó: “Creo que va más allá del aborto, creo que se logró que el pañuelo verde sea un símbolo de libertad y autonomía”.

Pañuelazo

El rechazo a la legalización de aborto en el Senado de la Nación el 8 de agosto de este año fue un golpe fuerte, aunque no sorprendió, afirmó Minyersky: “Cuando se emprenden batallas profundas es difícil y duro, pero hay que seguir trabajando”.

Dos meses después, miles de personas de distintas agrupaciones, procedencias y edades se juntaron el domingo al mediodía frente a la Laguna Chiquichano, ubicada en el centro de Trelew, para agitar pañuelos y cantar “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. Eso evidencia que no hay desánimo y que el pedido por la legalización será un tema de agenda el año que viene, que además es presidencial.

“Todavía nos queda mucho por hacer, es lindo ver cómo se ha organizado alrededor del derecho al aborto voluntario un movimiento político tan importante que trasciende sus objetivos más específicos y llega a ser un tema de toda la política nacional. Estamos orgullosas. No hay vuelta atrás con lo que hemos logrado hasta ahora”, expresó a este medio Martha Rosenberg.

Y continuó: “El apoyo y la difusión es enorme, hay un grado de concientización inédito en las generaciones que nos suceden. Las y los jóvenes comienzan a entender que esto se trata de un derecho fundamental de justicia social porque la ilegalidad genera un desigualdad entre las mujeres que pueden pagar abortos seguros y las que no tienen acceso a esto y están desprotegidas. Por fin se ha creado una opinión sobre esto como un tema de política mayor”.

Por su parte, Nelly consideró que “con la ley sola no basta” pero sí resaltó la importancia de conseguirla porque con ella, en principio y simbólicamente, se va a “derribar el núcleo más duro que nos mantiene desde centenares de años sólo como reproductoras”.

Del otro lado, los sectores más conservadores de la sociedad argentina siguen en campaña para impedir la legalización y buscar alguna forma de “salvar a las dos vidas”, aunque no se conmueven ante la cifra alarmante de muertes por abortos clandestinos y cuando se intenta avanzar en la Educación Sexual Integral son los primeros que saltan a exigir “con mis hijos no te metas”.

No es de extrañarse este tipo de pensamientos en un país donde la Iglesia aún tiene un peso muy fuerte y donde -entre líneas- se sigue culpando a la mujer por los embarazos no deseados, mientras que se juzga con una liviandad adormecida la paternidad ausente. Las mujeres se organizaron para buscar todas las libertades de las que aún están privadas, incluso la de decidir sobre su propio cuerpo.

La Plata, nueva sede del encuentro

La decisión se tomó esta mañana en el cierre oficial del 33º Encuentro Nacional de Mujeres en el Autódromo “Mar y Valle” con “el aplausómetro”, la misma metodología de siempre, en donde se plantea un proyecto y se elije en función de la ovación del público presente.

Hubo varias opciones posibles dando vueltas para la próxima sede, entre ellas La Pampa, Mendoza, Córdoba, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y La Plata. Finalmente llegaron las últimas dos propuestas.

La diputada Vilma Ripoll (MST) contó a Infobae que ella propuso Capital Federal “porque es el lugar donde se decide y se votan todas las resoluciones que tienen que ver con los derechos de las mujeres; y donde está el corazón del poder -Congreso, cúpula de la Iglesia, Casa Rosada- de cara a las elecciones presidenciales”.

Lo cierto es que La Plata es un punto geográfico más cómodo para todas, ya que se ubica más al centro del país que los últimos dos encuentros: Chaco 2017 y Chubut 2018. Además, se configura como un lugar estratégico ya que la edición 34 está prevista para el fin de semana largo del 12, 13 y 14 de octubre de 2019, días antes de ir a las urnas, por lo que se espera un clima político enardecido en el que las mujeres podrán demostrar su capacidad para poner en agenda las cuestiones centrales que más enarbolan esta lucha. El trabajo comienza hoy.

Fotos: An Mombe



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