Los trajes espaciales que utilizaron los astronautas, Neil A. Armstrong, Edwin “Buzz” Aldrin y Michael Collins en la misión Apolo 11 son considerados verdaderas naves espaciales en sí mismos por la alta tecnología con la que fueron confeccionados.

Hechas a la medida de cada astronauta y cosidas a mano, las prendas protegieron al comandante Armstrong y su compañero Aldrin de las temperaturas extremas que pueden hallarse en la superficie lunar y que oscilan desde los 120 grados centígrados durante el día hasta los 150 grados bajo cero durante la noche.

Con el objetivo de descender en la Luna, la tripulación del Apolo 11 necesitaba que los trajes sirvieran para caminar: ser hermético y flexibles para manipular herramientas, instalar instrumentos científicos en la superficie e incluso poder levantarse si se caían. Los ingenieros y quienes los hicieron tuvieron que trabajar mucho en las articulaciones de los codos, de las rodillas y, sobre todo, de los guantes, porque las manos tienen 17 articulaciones.

Además estaban confeccionados con telas de lycra, máscaras antiflamas, como las que se usan en la Fórmula 1 o los trajes de amianto.

El mismo podía ser usado por hasta 115 horas en modo presurizado y refrigerado por líquido. También podía usarse hasta durante 14 días en modo no presurizado. El casco disponía de una visera ajustable para filtrar los rayos ultravioleta solares.

Alrededor de 91 kilos pesó cada traje completo de los astronautas del Apolo XI con su mochila, cascos, botas y equipos de radio, contando además con una autonomía de 6 horas y 30 minutos de tiempo de oxígeno de emergencia.

La alimentación, las necesidades fisiológicas y el aseo

Los astronautas del Apolo 11 no llevaron ni un litro de agua consigo. Eso significaba peso en la nave. El agua que consumían a bordo era un subproducto proveniente de las pilas de combustible en las que se generaba electricidad mediante la reacción del hidrógeno y oxígeno que sí transportaban. Así, contaban con el vital líquido.

Comida del Apolo 11 está expuesta en el museo Smithsoniano de Washington (NASA)
Comida del Apolo 11 está expuesta en el museo Smithsoniano de Washington (NASA)

En las primeras misiones espaciales los menús de los astronautas estaban dispuestos en pequeños tubos similares a los de pasta de dientes. Pero en la misión Apolo, los astronautas ya contaban con una variedad de “platos” para degustar.

En función del ahorro del peso que llevaban y la comodidad de transporte, la comida iba deshidratada y envasada al vacío. O cortada en porciones que pudieran tomarse en una cucharada.

Los expertos de la NASA analizaron cada uno de los componentes de las comidas para establecer su exacto valor calórico y nutritivo, empleando la información obtenida en la elaboración de un menú balanceado.

Ejemplo de los tipos de comida que llevaron los astronautas (NASA)
Ejemplo de los tipos de comida que llevaron los astronautas (NASA)

La información también proporcionaba una base para calcular la absorción nutritiva de cada hombre, diariamente y a lo largo de una misión completa.

Se estableció que, por ella, un hombre en el espacio debe recibir aproximadamente 2.800 calorías con una distribución calórica es del 17 por ciento de las proteínas, 51 de los hidratos de carbono y 32 por ciento de las grasas.

Pavo en salsa, cóctel de gambas, espaguetis y sándwich de carne eran parte del menú.

El menú a la carta de Armstrong en la misión Apolo 11 (NASA)
El menú a la carta de Armstrong en la misión Apolo 11 (NASA)

Según precisaba el manual de la comida, “cada miembro de la tripulación tiene una gran variedad de comida para seleccionar como su menú en la misión espacial, con más de 70 tipos de comida deshidratada”.

Una vez posados en la Luna, los astronautas pudieron comer sopa de pollo, estofado, fruta seca y varias clases de jugos.

Para preparar los alimentos, los astronautas debían agregar agua en la comida deshidratada y esperar 3 minutos. Todos los platos iban envasados en bolsas de plástico que tenían una boquilla donde ajustar el caño de una pistola dispensadora de agua fría o caliente, según el gusto del astronauta.

Al finalizar, cada bolsa tenía pegadas por fuera pastillas germinicidas, que debían introducirse cuando se terminara de comer. Se enrollaba la bolsa y luego se depositaba dentro de un compartimento especial de residuos.
La licencia que se tomaron los astronautas fue llevar golosinas al espacio. En concreto viajaban15 chicles, 6 chocolates de cuatro cubitos y también 6 brownies.

Los preparados que llevaron para mezclar con agua (NASA)
Los preparados que llevaron para mezclar con agua (NASA)

Ir al baño en el espacio

“La defecación y la micción han sido aspectos molestos del espacio desde el comienzo de los vuelos espaciales tripulados”, describe un informe de la NASA sobre las necesidades fisiológicas en las misiones espaciales de Apolo.

Los residuos humanos se recogían en el espacio mediante la utilización de distintas bolsas. Para orinar, los astronautas empleaban un objeto similar a un condón, conectado a una bolsa mediante una pequeña manguera.

Los astronautas Aldrin, Collins y Armstrong (de espaldas) cuando se dirigen al Apolo 11. EFE/A Contracorriente Films ***SOLO USO EDITORIAL***
Los astronautas Aldrin, Collins y Armstrong (de espaldas) cuando se dirigen al Apolo 11. EFE/A Contracorriente Films ***SOLO USO EDITORIAL***

Para defecar, utilizaban una bolsa de plástico que se pegaba con cinta adhesiva a las nalgas para capturar las heces. Tras ello, el astronauta debía “sellar la bolsa y amasarla para mezclar un bactericida líquido con el contenido” a fin de estabilizar las heces.

“Debido a que esta tarea era desagradable y requería una cantidad de tiempo excesiva, los astronautas consumían alimentos con poca fibra y laxantes antes del lanzamiento. Durante el vuelo espacial también empleaban medicamentos para reducir la motilidad intestinal”, indica la NASA en un informe.

El traje original de Neil Armstrong es exhibido en Washington (NASA)
El traje original de Neil Armstrong es exhibido en Washington (NASA)

Para caminar en la Luna, los astronautas debían llevar una especie de pañales espaciales, ya que no podían emplear este sistema de bolsas mientras llevaban puestos sus pesados trajes de 91 kilos.

Finalmente, para asearse, los astronautas se pasaban por el cuerpo unas toallas húmedas, similares a las que utilizan los bebés.

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