(Maria Paula Avila)
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Empezaron a llegar ayer, cuando el diluvio todavía era amenaza. Bajaban de micros que habían atravesado cientos, miles de kilómetros, desde distintos extremos del país. Llegaron en avión desde los puntos más remotos del país, en servicios de trenes adicionales, en caravanas motoqueras y en autos compartidos dispuestas a pasar varias noches en carpas bajo la lluvia, en bolsas de dormir en las escuelas o en la casa de alguna mujer desconocida feliz de compartirla con otra. Se las reconocía por los pañuelos colgando de las mochilas, y la alegría.

Fueron llegando ayer y en masa, por eso la autopista Buenos Aires-La Plata tuvo sus momentos de “embudo”. La frase hecha diría: “Vamos a paso de hombre”. La economista feminista Florencia Tundis la corrigió en las redes sociales: “Parece que la autopista a La Plata ya está a paso de mujer”, escribió.

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El diluvio complicó pero, a la vez, ya le puso una cuota de épica a la 34° edición de Encuentro Nacional de mujeres que, este año, promete ser el más masivo de su historia. Lo dicen los números: el primero, en 1986, convocó a 1.000 mujeres. El año pasado, en Trelew, asistieron 50.000 participantes. Ahora La Plata, que es sede por segunda vez, se prepara para recibir a 200.000 mujeres, lesbianas, travestis y trans. Por el momento histórico que están viviendo los feminismos en el país y en el mundo, se espera que muchas mujeres, jóvenes, niñas y disidencias participen por primera vez.

Estaba previsto que la largada oficial se diera a las 9.30, con un acto de apertura afuera del Estadio Único de La Plata. Pero venía lloviendo desde la madrugada de una manera demencial, por lo que el acto se suspendió: “Se deja constancia que, por las condiciones climáticas, el día de la fecha queda suspendido el acto de apertura del evento”, dice el acta oficial. Fueron los Bomberos del cuartel de La Plata quienes advirtieron que no iban a poder garantizar la seguridad.

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Cubiertas con pilotos -muchas incluso tapadas con bolsas de consorcio agujereadas para pasar los brazos- salieron desde el Parque Alberti y marcharon por la avenida 25 para acercarse, igual, al Estadio Único. Sin refugio y frente a un cielo atravesado por los rayos, se desconcentraron rápidamente con la idea de dar comienzo a los talleres después de las 14.

Pasaron y pasarán las próximas noches -el Encuentro acaba de arrancar y mañana por la tarde tendrá en la marcha su momento más importante- durmiendo en carpas instaladas (y embarradas) en la Plaza Moreno y también en clubes. El club Gimnasia y Esgrima de La Plata, por ejemplo, abrió sus puertas para alojar a 100 mujeres. Tiene sentido: todos los hoteles colapsaron su oferta hace tiempo y sólo quedó disponible el “alojamiento solidario” (gente que ofrece sus casas).

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Aunque la marcha de mañana no pasará por ahí, la Catedral de La Plata está vallada y en las calles ya se ven algunas de las 4.000 policías mujeres que se turnarán durante todo el fin de semana, según infirmó el ministerio de Seguridad. No solo están llegando mujeres y disidencias de todo el país, también del resto de América Latina.

Pamela Valenzuela y Catalina Figueora, 27 y 40 años, son chilenas e integrantes de la “Coordinadora feminista 8 de marzo”, que es la que viene organizando en el país vecino la “Huelga general feminista”. Es la primera vez que vienen a un Encuentro y su idea es “aprender” de la organización del movimiento de mujeres en Argentina.

“Hemos venido porque este es el encuentro más grande de América Latina, el más antiguo. Esperamos retroalimentarnos, compartir experiencias”, contó una de ellas a Infobae. “Creemos que lo que pasa cada año en estos encuentros es lo que creo ha permitido el despliegue del movimiento feminista en Argentina y la importancia que tiene a nivel mundial. No sé si la idea es replicar, la idea es aprender”.

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Eugenia (32) y su hija Morena (15), Guadalupe (38) y su hija Valentina (15) se levantaron temprano y se acercaron al Estadio Único desde sus casas en las afueras de La Plata. No es el caso de las madres, que ya han participado de otros Encuentros, pero es la primera vez que sus hijas quinceañeras forman parte de un fin de semana que promete ser histórico.

“Me gusta la idea de una lucha feminista de mujeres y disidencias por nuestros derechos. Creo que nos estamos dando cuenta de que cada vez somos más y está bueno salir a luchar organizadas”, contó a Infobae Valentina, que todavía va al secundario.

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“¿Qué te acercó al feminismo?”, preguntó Infobae. “Mi mamá”, contestó ella. “Ay, lloro”, interrumpió Guadalupe, la mamá, al filo de un llanto inesperado. “Me emociona, le he pasado genes buenos, genes malos pero el feminismo es lo que vale. Es una lucha de muchos años, hemos sido un colectivo tan oprimido históricamente que no tengo dudas: el camino es por acá”.

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