El 1 de febrero retomó la actividad en el edificio más famoso del Poder Judicial, pero todo se volvió un caos. No fue por los expedientes o la causas que complican a políticos y empresarios sino por las consecuencias de la quiebra de la empresa de limpieza y baños tapados por los recipientes de comida que los presos de la alcaldía tiran en los inodoros.

Por el edificio de Comodoro Py circulan unas dos mil personas por día. En enero la actividad mermó por la feria judicial, pero el viernes “pasaron cosas”.

Bandejitas de plástico y papel film habían tapado los baños de la planta baja, conectados al sector de la alcaidia. El agua desbordó e inundó el hall principal. Jueces esquibaban agua servida mientras policías colaboraban con secadores. El agua del edificio se cortó hasta que hoy una empresa destapaciones.

A eso se le sumó la falta de limpieza. A fines de diciembre quebró la empresa de limpieza que había contratado el Consejo de la Magistratura. Durante enero tres personas enviadas especialmente se encargaron del aseo. Pero eso no alcanza ahora. El presidente de la Cámara de Casación Juan Carlos Gemignani dictó una serie de medidas y se comunicó con el administrador general del Consejo para buscar una solución urgente. Este lunes, sin embargo, se vio a varios funcionarios sacando la basura de sus despachos.

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