Habla de sociedades decentes donde todo el mundo tenga un lugar. Dice que no pide tolerancia, que quiere el respeto que se le brinda a cualquiera. Se emociona al recordar tiempos difíciles y sonríe al pensar en los desafíos que se vienen.

Con una extensa trayectoria como activista LGBT, Carla Antonelli es la primera -y por el momento única- diputada trans de España. De origen socialista, se desempeña desde 2011 en la Asamblea de la región de Madrid pero lleva una vida de militancia por los derechos de quienes históricamente han sido relegados.

– ¿Cómo estás viviendo lo que significan las políticas de respeto y de derechos de la cultura trans en la Argentina?

Creo que la Argentina ha sentado las bases de muchas políticas, de muchas leyes a favor de la igualdad y de los derechos de las personas trans, específicamente. Rosario y Santa Fe son un ejemplo de ello. Además un espejo donde se tendría que mirar también el resto del país con todas las políticas que se han hecho, que además son bastante justas. Porque posiblemente tengamos una generación perdida de personas trans, víctimas de la dictadura argentina. Entonces, a todas estas personas es necesario resarcirlas y tenerlas presentes, pero sobre todo para dar las gracias, porque al final la victoria ha sido nuestra, porque hemos sembrado ese camino, ese camino que hemos pavimentado. Para que nunca más se vuelvan a repetir estas historias y para que los jóvenes, las niñas, los niños y adolescentes trans, puedan estudiar en los colegios, en las universidades, desde el respeto y puedan competir en plena equidad con el resto de la sociedad, porque no pedimos ni un solo derecho más, lo que estamos pidiendo es competir en plena igualdad de condiciones.

– Llegás a la Argentina en un momento muy particular, en un debate muy profundo, que fue el aborto, que finalmente fue rechazado. Y en un debate que hoy se está dando, como la ley de educación sexual, el no cumplimiento, los grupos más conservadores y religiosos lo resisten. ¿Se replica en España? 

– Desde España, en lo personal, creía que ese debate se iba a ganar en el Parlamento y en el Senado. Pero creo que aunque haya ganado el no pírricamente, la victoria ha estado en la calle. Sin duda alguna, en la calle ganó el sí. Creo que esos senadores no representaron en sí mismos la voluntad popular. Además imagino que muchas personas se han sentido defraudadas depositando el voto en determinados partidos que al final no han hecho la voluntad de la mayoría de la Argentina y de los argentinos. En cuanto al paralelismo con España, el día a día nos está diciendo que todos aquellos derechos que hemos conseguido, que nadie nos ha regalado nada, que ha costado incluso muchas vidas por el camino, además de mirar al horizonte para seguir trabajando en la pedagogía, en la información, en la concientización, tenemos que mantener y sujetarlo, porque siguen esperando agazapados por las esquinas, porque si por alguna parte de la sociedad fuera, nos retrotraería a esas épocas tan oscuras que queremos olvidar. Y España también es un ejemplo de eso. En las calles nos van a encontrar, porque sin duda la mayoría de España, cuando vota es progresista. Pero también nos habla de cosas que se oyen de la ultraderecha.

– Con tu experiencia en el lugar ganado tan legítimamente, ser una legisladora trans que ha peleado, que se ha parado en su dignidad, ¿a qué atribuís que todavía siga habiendo esta resistencia paleozoica? 

– Pienso que muchas veces, hay muchas reacciones, es una estrella de muchas aristas, de muchas puntas ¿no? Posiblemente el miedo a lo desconocido. Históricamente en todo aquello que se desconoce, hay un grupo de personas que tiende a perseguirlo o hacerlo desaparecer. La historia de la humanidad está escrita ahí y nos muestra detalles bastante aterradores de cómo podemos llegar a ser con todo aquello que es el odio, la ideología del odio hacia el diferente, hacia la persona diferente. Es una necesidad imperiosa tener personas que tú crees que son inferiores a ti y que tú crees que tú estás en un estatus superior. Lo que sucede con esto, es que al ser una burbuja, siempre puede llegar alguien con un alfiler muy chiquitito, reventarla y caerte de bruces contra el suelo. Y también, como dices, psicológico. Podríamos hacer un análisis de aquellas personas que necesitan, para reafirmarse en su seguridad, tener o creer que tiene personas por debajo de sí , lo cual habla muy poco y mal de esa persona. Al final, todo es fatuo, es mentira, es algo que se ha creído y ha vivido en su propio matrix, ¿no? En el que se ha creado.

Carla Antonelli es la primera diputada trans de España
Carla Antonelli es la primera diputada trans de España

– ¿Cuál es hoy el desafío mayor de la diversidad, de la perspectiva trans?

– El desafío mayor sin duda alguna en los países donde se han sentado leyes… porque tenemos que recordar que aún se nos persigue en setenta y un países con penas de cárcel y en once países se nos condena a muerte. Seguro algunos de los propagadores de la ideología del odio nos quisieran retrotraer a esto. Por eso la gran tarea que nos queda pendiente es la pedagogía social, la información, la concientización, la visibilización. Porque de lo que no se habla, sin duda alguna no existe. Si no nos hubiésemos visibilizado, si no hubiésemos estado aquí, si no hubiésemos transitado esas dictaduras, si no hubiésemos resistido, si no hubiésemos sobrevivido, si no hubiésemos sido resilientes, posiblemente hubiesen ganado la batalla. Pero sin duda alguna la victoria es haber sido supervivientes de todas estas situaciones.

– Mirás un poco hacia atrás y ves aquella niña que salía de Tenerife y te ves hoy desde tus ojos,  ¿qué ves?

— Pienso sinceramente, lo que a veces se me pasa por la cabeza, es en situaciones increíbles que la vida me ha ofrecido, donde me ha puesto. Porque era imposible, impensable realizarse en mi verdadera identidad, mi sexo sentido y haber aterrizado en una esquina de un parque y haber contemplado la transición política de mi país. Tengo 59 años, por lo que he vivido la dictadura, el tardofranquismo igual de brutal que el propio franquismo, con leyes que nos encarcelaban. Hasta el ’79 peligrosidad social, hasta el ’87 la figura del escándalo público por atentar contra la moral y contra “las buenas costumbres”. Y reflexiono, pienso en qué grande es la democracia, que desde aquella niña y aquel parque hoy puedo estar en la Asamblea de Madrid. El orgullo y la satisfacción de poder defender, no los derechos de un colectivo, sino también ir mucho más allá delante, puesto que entre mis responsabilidades, no menores, están la infancia, las familias, por parte del grupo parlamentario socialista en la Asamblea de Madrid. Además soy vicepresidenta de la Comisión de Cultura, llevo los temas de las subvenciones de ONG de la lucha contra el VIH SIDA y además los temas de los niños robados en España que se estima que son más de 300.000, desde la finalización de la dictadura hasta bien entrados los años 90`.

– Hablale Carla muy especialmente a los papás que no acompañan ese camino de chicos, de chicas, que quieren encontrar su identidad y que se sienten discriminados …

– Yo les diría que nadie pidió nacer, nacimos. Lo único que esperamos es el amor de nuestros padres, de nuestras madres. Que lo único que les tiene que importar son sus hijas y sus hijos, no los vecinos, no el qué dirán, no los abuelos, no las familias extensas. Que realmente han traído una niña, un niño al mundo, y por lo tanto lo tienen que acompañar. Porque eso es lo que se supone y presupone que son los padres. Porque nosotras también fuimos hijas e hijos. Porque nosotras y nosotros, también podemos tener hijas e hijos. Por lo tanto, la bandera de la familia y de los hijos es universal, nadie se tiene que arropar ni apropiar de ella.  Diría que en España se ha creado una corriente, un movimiento, de asociaciones de padres y madres. Porque en mi país lo hemos vivido igualmente, esto era un motivo de vergüenza, de algo que no se decía, que no se hablaba, que se murmuraba. Hubo una época en que nos echaron de nuestras casas, y de pronto salieron padres y madres a hablar en un programa de televisión y dijeron que por sus hijos iban a luchar hasta el fin del mundo. Sorprendieron a un país que pensaba que esto era motivo de tenerlos callados y no de sentir orgullo. Así muchísimos padres y madres se fueron acercando a las asociaciones. Se me han acercado madres llorando que quieren tener la certeza de que su hija o su hijo va a tener la garantía de tener un futuro digno de poder estudiar, de poder trabajar. Afortunadamente, desde hace 15 años, las personas trans están estudiando en colegios, institutos, universidades, hay carreras terminadas, tenemos catedráticas en universidades, en cualquier ámbito laboral. Inevitablemente, habiendo vivido estos 40 años de la historia de mi país, absolutamente todo ha merecido la pena. La pena de saber que hemos sido útiles, que hemos servido, hemos valido sobre todo, desde una sociedad que desde pequeñitas, a muchas personas nos dijeron que nada éramos, nada valíamos y a nada teníamos derecho. Y nos rebelamos ante todas esas situaciones y dijimos que sí éramos, valíamos, y además íbamos a luchar por todos esos derechos. Por ende, sigamos construyendo países, sigamos construyendo sociedades decentes donde tenemos que caber todas y todos. Donde nos respetemos, porque yo no quiero que me toleren, quiero que me respeten exactamente igual, como respetamos a los demás.

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