El líder supremo de Irán, ayatolá Ali Khamenei (AFP)
El líder supremo de Irán, ayatolá Ali Khamenei (AFP)

La nueva ronda de sanciones contra los sectores energético, financiero y naval en Irán, que entró en vigor este lunes, tendrán un duro efecto en la economía de uno de los mayores productores de petróleo y gas del mundo, aquejado por altos niveles de desempleo (12%, aunque supera el 20% entre los jóvenes) e inflación (8%).

La penalidad ordenada por el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene como fin presionar al régimen para poner fin a su programa de armas nucleares y de misiles balísticos, así como también reducir los fondos disponibles por los persas para apoyar a sus aliados en el extranjero, como el grupo terrorista Hezbollah en el Líbano y distintas milicias en Siria, Irak y Yemen.

En este caso, las sanciones establecidas este lunes afectan a los sectores energéticos, financiero y naval y recaen sobre 700 empresas e individuos iraníes: 300 que habían sido designadas por la administración Obama, y retirados tras el acuerdo nuclear de 2015, y 400 nombradas por el actual gobierno.

En concreto se prohíbe a las empresas estadounidenses comerciar con entidades iraníes en estas listas, y se extiende esa prohibición a empresas de otros países que deseen operar también en Estados Unidos, por lo que numerosas corporaciones, como la europea Airbus que canceló una venta de aviones al país, han decidido ya retirarse de Irán.

Según explicó el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, a la cadena Fox News, en total las grandes corporaciones multinacionales que decidieron dejar el país ascienden ya a 100.

También plantea un conflicto diplomático con países compradores del petróleo iraní, ocho de los cuales han recibido una prórroga de parte de Estados Unidos para sustituir progresivamente ese producto.

Exportación de crudo iraní en el Golfo Pérsico
Exportación de crudo iraní en el Golfo Pérsico

Se trata de China, India, Italia, Grecia, Corea del Sur, Turquía, Taiwán y Japón, según informó Pompeo.

Las sanciones se suman a la primera tanda que entró en vigor el 6 de agosto y que afectó a la compra de dólares estadounidenses por parte del régimen de Irán, la adquisición de deuda iraní y al comercio de oro y otros metales preciosos, entre otros.

De esta manera, se volvió atrás a la situación de 2015, previo a que parte de las sanciones que regían sobre Irán fueran levantadas en el marco del acuerdo nuclear a cambio de garantías y monitoreo constante sobre los fines pacíficos de su programa nuclear.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos (Reuters)
Donald Trump, presidente de Estados Unidos (Reuters)

Un efecto que ya se ha visto

El impacto en la economía iraní ya se está sintiendo. La producción de petróleo, que había llegado en 2017 al mismo nivel que en 2006, cuando fue impuesta la primera serie de sanciones de las Naciones Unidas y de Estados Unidos (unos cuatro millones de barriles al día) tras descubrirse el programa atómico iraní, bajó en septiembre de este año a 3,4 millones de barriles al día y se espera que siga cayendo, como señala la BBC.

Tomando el petróleo Brent al precio de este lunes de 72 dólares el barril, significa una pérdida de 43.200.000 de dólares en producción al día, unos 15.768 millones de dólares menos al año.

Pero eso es sólo el comienzo. En el peor momento del período anterior de sanciones, en 2013, la producción llegó a rondar los 2,5 millones de barriles al día, y de acuerdo al New York Times en esta ocasión podría caer a un nivel tan bajo como los 1,7 millones de barriles al día.

Mahmud Ahmadinejad, ex presidente iraní durante el peor momento de la ronda anterior de sanciones (Getty)
Mahmud Ahmadinejad, ex presidente iraní durante el peor momento de la ronda anterior de sanciones (Getty)

Y no se trata sólo de petróleo o grandes empresas que dejan de operar. La imposibilidad de usar dólares restringe también importaciones y exportaciones de todo tipo (y en especial de alimentos) e incluso el turismo, que tras el acuerdo nuclear subió de 3,8 millones a 5 millones de visitantes anuales en un contexto de distensión, podría ahora derrumbarse.

Según datos de la Asociación de Bancos Alemanes (BdB), citadas por Reuters, las ventas de productos alemanes a Irán cayeron un 4% en lo que va de 2018 y muchos de los contratos existentes están congelados. Los europeos habían estado entre los principales nuevos inversores surgidos tras el acuerdo nuclear de 2015

Una vez más el anterior período de sanciones muestra una imagen de lo que se aproxima. Antes del inicio de las sanciones en 2006, la economía irani venía creciendo a un promedio del 4% del Producto Bruto Interno con un pico del 8% en 2007, según datos del Banco Mundial. Para 2012 ya estaba cayendo un 7,4%, y luego del acuerdo nuclear, en 2016, volvió a subir más del 13%.

Protestas de iraníes por la situación económica (AP)
Protestas de iraníes por la situación económica (AP)

Mientras tanto el país sigue sufriendo de desempleo y la inflación, que aumentan el costo de vida y han generado una serie de protestas masivas contra el régimen iraní a principios de este año.

Al respecto los desempleados treparon del 10% en 2007 al 13% en 2010, y volvieron a valores cercanos al 10% años después. Este año ha comenzado a subir nuevamente, ubicándose en el 12%, con picos de 22% entre los jóvenes.

Mientras que la inflación, ubicada en el 20% en 2006, se disparó al 40% en 2013 antes de caer al 8% tras el acuerdo nuclear. En la actualidad llega al 12%.

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