En Londres, Reino Unido, una mujer descubrió que el “cristal” del anillo que compró por aproximadamente doce dólares era en realidad una gema de entre 26 y 27 quilates. Hace 33 años, una joven Debra Goddard se quedó prendada de un anillo que supuestamente era de fantasía. Después de usarlo un par de veces terminó guardándolo en una caja, donde la sortija permaneció olvidada por más de tres décadas. Ella se dedicó a ejercer labores como trabajadora de caridad y crió a cerca de 20 niños.

A sus 55 años enfrentó una terrible noticia. Su madre había sido estafada por un familiar. Entonces, la mujer de Reino Unido comenzó a buscar una rápida fuente de ingreso. Entre sus cosas, encontró el viejo anillo. Debido a su antigüedad, Debra Goddard pensó que le pagarían el equivalente a 970 dólares.

Esperanzada, llevó la sortija a un joyero especializado. “Casi se desmayó”, comentó ella, recordando la reacción del hombre. Más grande fue su sorpresa cuando el especialista le comunicó el valor real de la gema. “¿Sabes qué es esto? Es un diamante”, le dijo el joyero. El “cristal” de la joya valía aproximadamente unos 958.900 dólares.

Debra Goddard tomó el valioso anillo entre sus manos y lo llevó a casa. “Me senté toda la noche mirándolo, preguntándome qué hacer”, dijo la habitante de Londres. Finalmente llevó el anillo de diamante a una casa de subastas, para confirmar su valor. En Sotheby’s le dieron una cotización similar y decidió venderlo. Después de pagar una comisión a los agentes, recibió el equivalente a unos 609.000 dólares en libras esterlinas.

“Es karma por las cosas malas que sucedieron en nuestras vidas y que a mi madre le robaron todo”, afirmó la mujer de Reino Unido, según The Sun. Con el dinero de la subasta, Debra Goddard pudo prodigar a sus madre, de 72 años, todo tipo de cuidados.



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