Un Beechcraft King Air B200 incautado por las autoridades federales y vendido al empresario de Florida Ben Rawert. El gobierno mexicano no dará a conocer el registro del avión en ese país. (Foto: Especial)
Un Beechcraft King Air B200 incautado por las autoridades federales y vendido al empresario de Florida Ben Rawert. El gobierno mexicano no dará a conocer el registro del avión en ese país. (Foto: Especial)

La lista de subastas de Marshal en Estados Unidos parecía una buena oportunidad para el nuevo negocio de venta de aviones de Ben Rawert: una aeronave popular entre las agencias gubernamentales y empresas que podría generar una buena ganancia.

El avión había sido propiedad de un hombre de negocios condenado por lavar millones para el cártel de “Los Zetas”. Fue registrado en México, pero Rawert dice que ha tenido experiencia comprando aeronaves en el extranjero sin mayor problema. Entonces en abril, él entregó lo que llama una cantidad considerable para que su incipiente compañía ganara la subasta.

El problema es que el gobierno de México no cancelará el registró del avión ahí, esto significa que Rawert no tiene posibilidad de registrar la aeronave en Estados Unidos. Rawert dijo que la solicitud para completar un proceso que en el pasado resolvió en unos días, ahora le ha costado meses sin solucionar. Dijo que la frustración lo ha llevado hasta las lágrimas.

“Sólo estoy tratando de hacer andar mi negocio”, Rawert dijo. “Esto realmente me pone en un punto difícil no poder conseguir esto”.

La semana pasada, Rawert obtuvo ayuda de altos funcionarios cuando el congresista republicano Daniel Webster, R-Fla presentó el problema durante la audiencia del Congreso con el segundo al mando de la Administración Federal de Aviación.

“Un miembro de mi equipo ha pasado por una mala experiencia”, dijo Webster, preguntando al administrador adjunto de la FAA Daniel Elwell que planea hacer el gobierno con este asunto. El avión, dijo Webster, es “algún tipo de rehén”.

Elwell, que entre otras responsabilidades tiene que responder a dos accidentes mortales de aeronaves Boeing 737 Max y averiguar cómo permitieron que drones accedieran al espacio aéreo de Estados Unidos, dijo que ha sido notificado de la situación.

“Lo estamos investigando”, dijo Elwell, agregando que el proceso estaba regulado por acuerdos internacionales y que su agencia hablará con el Departamento de Justicia y el Departamento Estatal. “Y la intención es resolver esto, señor”.

“Entonces ¿estas comprometido a ir a los más altos niveles de las autoridades mexicanas para tratar de solucionar esto?”, preguntó Webster.

“Sí, señor, haremos todo lo que podamos bajo los acuerdos actuales y la ley para llegar al fondo de esto”, contestó Elwell.

Rawert dijo que él no sabía que Webster planeaba dar seguimiento a su caso. Cuando alguien le envió el video del intercambio, dijo haber quedado “anonadado”

“De hecho estoy intimidado por la gran atención y muy agradecido”, dijo Rawert.

El martes, Rawert dijo que pensó que la intervención de Webster mostraría resultados. Agregó que el Departamento del Estado esta buscando si se puede otorgar una exención de las reglas o si existe alguna otra solución.

“Están buscando todo este tipo de cosas”, dijo

El avión – un Beechcraft Air B200 con espacio para seis pasajeros registrado en México bajo el nombre XA-RDJ – tiene un pasado enredado, de acuerdo con los registros de la corte.

En 2013, autoridades federales alegaron que había sido adquirido en 2005 por Francisco Antonio Colorado Cessa, un empresario mexicano quien finalmente fue condenado por lavado de dinero para “Los Zetas” bajo el esquema de la compra y cría de caballos de carrera. (Colorado fue también condenado por ofrecer 1.2 millones de dólares para sobornar al juez federal que llevaba su caso).

El gobierno se apoderó del avión como parte de la investigación de Colorado, hasta que finalmente lo puso en subasta el año pasado. Colorado recibió una sentencia de 20 años en 2016, pero murió en la prisión federal en el este de Virginia en 2018.

Rawert dijo que al principio no sabía nada sobre el pasado del avión, pero que comenzó a armarlo. No parece que el avión haya sido modificado para algún uso ilícito, señaló, pero “no crean que no busqué esos billones de dólares que estaban ocultos”.

Ahora Rawert dice sospechar que los antiguos propietarios del avión tienen algo que ver en la larga espera para conseguir el registro realizado por México.

“Siento que es así”, dijo “¿Qué otra razón podría haber?”

El representante de la Dirección General de Aeronáutica Civil de México, el equivalente a la FAA, del país no respondió a la solicitud de comentarios que se le hizo.

Rawert no dijo cuanto pagó por el avión, pero listas en línea de aeronaves similares han dado precios alrededor de los 2 millones.

En medio de los arreglos del avión y la preparación para venderlo, Rawert ha tratado de obtener una respuesta del gobierno de México. Un intermediario dijo que podría ayudar si Rawert le daba poder legal. Y otra persona que se presenta sí misma como abogado, dijo a Rawert que podría conseguir los papeles por un pago de 250,000 dólares antes de bajar la propuesta a 150,000 dólares.

Rewart dijo que ha rechazado ambas ofertas, pero que sin la capacidad de registrar el avión en los Estados Unidos, la aeronave no tiene valor.

“Básicamente es un cúmulo de piezas en este momento”, dijo.



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