En la Argentina, las comunicaciones pueden ser interferidas por fallas graves en el control del espectro radioeléctrico. Esto trae consecuencias mucho más peligrosas que la suspensión de vuelos, como ocurrió hace unos días, cuando un piloto privado interfirió las comunicaciones entre la torre de control de Aeroparque y un avión de Aerolíneas Argentinas que estaba a punto de despegar a Bariloche. Una situación que se reitera y normaliza poniendo en riesgo la seguridad de los aviones y de miles de pasajeros.

La frecuencia establece la comunicación entre las aeronaves que están por despegar y aterrizar en un aeropuerto, con la torre de control. No hay control de las comunicaciones y del espacio radioeléctrico en el país. La situación es insegura y frágil.

A unas semanas de realizarse el G20 en la Ciudad de Buenos Aires, estuvimos cerca de una tragedia. La seguridad aérea está en riesgo todos los días. Porque ocurre esto.

En mi último y reciente libro de Ediciones Olmos, Malandros, la tiránica banda mafiosa que secuestró a Venezuela, con prólogo del exalcalde de Caracas Antonio Ledezma, explico cómo fue la cronología en el tiempo desde el surgimiento del chavismo hasta este presente de calamidad y crisis humanitaria. Como la narcodictadura, en sociedad con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y el anterior gobierno de los Kirchner, montaron una organización delictiva, con negocios en el narcotráfico, lo que explica la instalación definitiva del narco en la Argentina, siendo esta la peor herencia del kirchnerismo para nuestro futuro.

En el capítulo “Desarmar los controles”, página 218, cuento cómo denuncié en la Justicia en 2016, cómo los Kirchner le quitaron la concesión del espectro radioeléctrico a la firma francesa Thales Spectrum, de modo discrecional, infundado e incausado, alegando inexistentes incumplimientos, para darle muerte inexorable a la administración del espectro radioeléctrico en la Argentina, con la paralización de los radares en la frontera.

De este modo, el chavismo, las FARC y los Kirchner tenían un acuerdo que se llevó a cabo. Un pacto con el polvo blanco, el financiamiento político de Caracas y la nueva autopista de salida de la droga a Europa que los Kirchner construyeron. Así, los Kirchner obtuvieron la franquicia llave en mano del negocio de la droga de las FARC para Argentina y pasaron a ser parte de esa multinacional.

Las FARC ponían la materia prima; Hugo Chávez, Diosdado Cabello, Nicolás Maduro y los militares venezolanos, el transporte y la logística; y los Kirchner respondían por la seguridad de la nueva vía: las panamericanas de la droga. El público común nunca conoció de modo real la tarea que cumplía la empresa francesa Thales Spectrum y su importancia, su alcance, su utilidad y sus beneficios.

No hay nada más molesto para la impunidad que los controles y más si estos son de calidad internacional comprobada y reconocida. Esto fue lo que pasó con el fallido plan de radarización de las fronteras y con la quita a la empresa Thales Spectrum, a la cual Kirchner debía apartar y quitarle el control de las frecuencias para asegurar el normal funcionamiento de la nueva autopista de la droga construida en el país.

Para correr a la empresa francesa se montó una campaña de desprestigio que escondía este fin perverso que tenía que ver con que la droga entrara al país sin controles. Muchos medios amigos fueron cómplices de estas acciones.

En Francia, el escándalo estalló en octubre de 2003. Mi nuevo libro explica lo sucedido y la operación contra la empresa para correrla. Nadie podía imaginar que el Gobierno era socio del narcotráfico y estaba dispuesto a destruir un país por eso.

Este episodio que sucedió hace días nos demuestra el carácter estratégico del espectro radioeléctrico. Este poder radica en interferir las comunicaciones de manera eficiente y sobre todo localizar posiciones. Eso era lo que no ocurrió más al quitarle la concesión a Thales Spectrum. Estos controles molestaban al negocio de la droga y al eje de las FARC, el chavismo y el kirchnerismo.

La ex Presidente aceitó estas panamericanas de la droga y las convirtió en la peor herencia de su gestión. Lo que ocurrió no fue casualidad, es la consecuencia de la destrucción de los controles del espectro radioeléctrico por el narcotráfico.



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