(Fotos: Maximiliano Luna)
(Fotos: Maximiliano Luna)

La habitual calma dominical del centro porteño se vio interrumpida en la mañana de hoy por más de 400 efectivos de la Policía Federal y Policía de la Ciudad, además de carros de asalto, ambulancias y camiones de bomberos.

El imponente despliegue tenía un motivo: en las instalaciones de la Embajada de Israel, ubicada en la intersección de la Avenida de Mayo y la calle Perú, un sorpresivo simulacro de toma de rehenes sirvió para poner a prueba la capacidad de respuesta de las diferentes de unidades de las fuerzas de seguridad, desde buzos tácticos y miembros del GEOF y el GE-1, hasta bomberos, oficiales de calle y un helicóptero.

El ejercicio de toma de rehenes en el interior de la embajada tuvo una duración de cerca de una hora y fue coordinado en el más absoluto sigilo entre el primer secretario y jefe de Seguridad de la embajada israelí, Nir Kochay.

Para poder poner a prueba los diferentes escenarios que pudieran ser reales dentro de la misión diplomática, se simularon desde bombas en los subsuelos del edificio hasta hombres armados en las inmediaciones.

Por supuesto, para medir la respuesta, el personal afectado ignoraba que se trataba de un simulacro.

En la zona se dispuso un operativo de tres cordones policiales: los dos primeros, más cercanos a la zona del conflicto, estuvieron a cargo de la Policía Federal Argentina, mientras que el tercer cordón lo realizaron efectivos de la Policía de la Ciudad.

El ejercicio fue monitoreado por embajador israelí Ilan Sztulman, el secretario de Seguridad Eugenio Burzaco y el jefe de la Policía Federal Argentina Néstor Roncaglia, quienes al finalizar hablaron con los medios.

Burzaco explicó que la simulación de diferentes eventualidades -desde bombas hasta ataques de personas armadas- permitió actuar a todas las unidades de la Policía Federal. “Es un entrenamiento real: el personal no sabía que era un entrenamiento. Fue un proceso muy limpio y muy rápido, que nos permite a nosotros estar preparados”.

En diálogo con Infobae, el embajador Sztulman destacó la importancia del ejercicio para estar preparado ante posibles atentados terroristas.

El secretario Eugenio Burzaco, el embajador Ilan Sztulman y el jefe de la Policía Federal Néstor Roncaglia monitorearon el simulacro
El secretario Eugenio Burzaco, el embajador Ilan Sztulman y el jefe de la Policía Federal Néstor Roncaglia monitorearon el simulacro

“Cuando hay países como Irán, que ya hicieron dos megaatentados en la Argentina, y que constantemente ha manifestado la voluntad de ir contra Estados Unidos, Israel y los valores de Occidente para imponer un régimen extremista, es necesario estar preparado para defender nuestro modo de vida democrático”.

El diplomático recordó que la Argentina “tiene una herida por los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA” y sostuvo que el ejercicio sirve para “acercarmos más”. “Es un gesto que admiramos y muestra la relación de los dos países, que en el último tiempo ha intensificado la cooperación en todos los ámbitos, desde la seguridad hasta la innovación y la tecnología”, concluyó.

Por último, Roncaglia explicó que el simulacro buscó “generar un grupo de intervención rápida que pueda responder ante una situación similar, en la ciudad o en cualquier parte del país”.

Además, dijo que durante el desarrollo del ejercicio, estuvieron atentos tanto a la parte operativa, como también a la reunión de las pruebas, un aspecto de vital importancia para lograr una condena a los responsables de los ataques.

En el lugar estuvieron los grupos GEOF y GE-1, dependientes de la Dirección General Fuerzas de Operaciones Especiales, y tuvieron la colaboración de integrantes de la Dirección General de Aviación Federal y distintas áreas de la Policía Federal.

(Maximiliano Luna)
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