(El video “Dale darling”, Ciro y Los Persas, Youtube)

Le puso veneno en el durazno, y entonces lo llamó a comer.
El tipo era bruto como un asno, y la golpeaba antes y después.
Ella siempre lo disimulaba, hasta que un día, un buen día zafó.

Los versos pertenecen a la segunda estrofa de “Dale darling”. Y es allí cuando realmente comienza la trata, tanto en la canción como en su correspondiente videoclip, estrenado en estas horas. Es, quizás, el más comprometido de Ciro y Los Persas. Y también de toda la carrera artística de su líder, Ciro Martínez.

Filmado en El Chocón con calidad cinematográfica, bajo la dirección de Eduardo Pinto, el clip se inicia con el diálogo del cantante —de corbata y largo piloto— con una mujer, encarnada por la actriz Aymará Rovera. Es ella quien le pide que “proteja” a su ahijada, quien está “escapando”.

La actriz Malena Luz Villanueva interpreta a la joven en cuestión. Y en una de las escenas siguientes del video, no solo se observa cómo envenena la comida de su pareja sino también como es golpeada por el hombre. Y los moretones en su cara. Se inicia entonces una huida que termina involucrando a los personajes actuados por Rodrigo Noya y Luciano Cáceres.

Todo terminará a la vera del lago Ezequiel Ramos Mexía: acompañada por Noya, y ante la mirada satisfecha de Ciro, Malena Luz consigue su libertad.

Aquí, le letra completa de “Dale darling”:

Estaba cada vez, pensando, en la vida cuando uno pasa escapando.
Escapando de ser pobre, de estar solo,
del dolor, cada uno lo hace a su modo.
A veces escapando,
corriendo hacia adelante,
buscando aturdirse mientras el cuerpo aguante.
Escapando de los padres, la pareja, los recuerdos,
la rutina, el fracaso, la derrota y los infiernos.

Le puso veneno en el durazno, y entonces lo llamó a comer.
El tipo era bruto como un asno, y la golpeaba antes y después
Ella siempre lo disimulaba, hasta que un día,
un buen día zafó.
Su madrina le armó la coartada,
y hacia la gran capital huyó.

Uh, dale darling, no podés decir que no.

Ella bailaba sobre la barra, y se cuidaba de tanto no tomar.
De las manos que parecen garras, y de las bocas que prometen de más.
Lo peor eran los jefes, en mi boliche, nena, soy el zar.
Entre todas se hizo la más fuerte, y de a poco empezó a liderar.

Uh, dale darling, no podés decir que no
Uh, dale darling, esta vez invito yo.

La chica tenía un amigo en el bar,
que siempre la escuchaba y la llevaba a su hogar.
Esa noche ella le contó su historia,
y él no entendió por qué nunca hacía memoria.
Hoy había visto a su cuñado policía
rondando en su casa, justo cuando salía.
Seguro no creyó lo que mi madrina dijo,
y el pibe contestó mientras la miraba fijo.

Que subamos a la autopista, que vayamos derecho hacia el sur.
Vemos el amanecer en la ruta,
dormimos de día en Bahía,
o en Santa Rosa, sí, por la cinco.

Si querés, podés venir conmigo, cruzaremos el desierto y más.
Sería bueno que agarrés un abrigo, y salgamos ahora mismo, ya,

Uh, dale darling, no podés decir que no
Uh, dale darling, esta vez invito yo.

Y podés bailar sobre la mesa,
cuando suene este rocanrol.
Solamente duraznos de postre, jamás te voy a decir que no.
Y podés bailar sobre la mesa,
cuando suene este rocanrol.
Solamente duraznos de postre, jamás te voy a decir que no.

Uh, darling,
Uh, darling,
Uh, darling,
Uh, darling.

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