La salida de Daniel Goldin de la Biblioteca Vasconcelos puso en entredicho la política cultural del gobierno de López Obrador. (Foto: Cuartoscuro)
La salida de Daniel Goldin de la Biblioteca Vasconcelos puso en entredicho la política cultural del gobierno de López Obrador. (Foto: Cuartoscuro)

Su nombre es Daniel Goldin y es conocido en todo el mundo de la LIJ, como se conoce a la Literatura Infantil y Juvenil en español, pero además es un referente en todo el mundo de promoción de la lectura. Durante 5 años Goldín ocupó la dirección de la biblioteca José Vasconcelos –una de las más nutridas y grandes de México y América Latina– y ha sido noticia durante casi dos semanas en México, luego de su polémico relevo al frente del cargo que ocupó desde abril de 2013.

Editor muy reconocido en el universo de literatura infantil y juvenil, escritor y ensayista, Goldin cerró este sábado el polémico capítulo de la primera crisis que enfrenta Alejandra Frausto como nueva titular de la Secretaría de Cultura en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Hacía tiempo que el ámbito de la cultura en México no se sacudía de la manera como ocurrió desde el pasado 1 de febrero, cuando comenzó a difundirse en redes sociales la salida de Goldin de la dirección de la megabiblioteca Vasconcelos.

A partir de ese momento, sobre la Secretaría de Cultura y su Dirección de Bibliotecas que hoy ocupa Marx Arriaga sobrevino un alud de críticas por la decisión, que a su vez eran reconocimiento a la labor de Goldin al frente de la Vasconcelos.

El desempeño de Goldin como director de la Vasconcelos levantó el reconocimiento de todo el ámbito de la cultura en México (Foto: Cortesía Conacyt)
El desempeño de Goldin como director de la Vasconcelos levantó el reconocimiento de todo el ámbito de la cultura en México (Foto: Cortesía Conacyt)

Es difícil recordar si en México la remoción de un funcionario público había levantado antes una tolvanera de tal dimensión que rebasara los territorios de la cultura, se extendiera al terreno político y alcanzara el ámbito ciudadano, incluso más allá de las redes sociales.

Pero con Goldin sucedió, al punto de convertirse en tendencia en Twitter, sobre todo luego de que se conocieron detalles de su despido, que él no confirmó ni las autoridades culturales aclararon.

La versión que motivó la indignación, publicada por el diario El Universal el 1 de febrero, cuenta que a la oficina de Goldin llegó el nuevo jefe de Bibliotecas, Marx Arriga, para pedirle su cargo en estos términos: “Desocupa la dirección y bájate a uno de los escritorios en el sótano”.

 

El trascendido chocaba de frente con la versión que había difundido el propio Arriaga en un comunicado oficial en el que aseguraba que había sido Goldin quien había renunciado al cargo.

 

Al despido de Goldin se sumaron otros de trabajadores eventuales, contratados por honorarios, informó en su momento Alejandra Quiroz Hernández, ex coordinadora de Servicios Educativos de la biblioteca Vasconcelos.

Intelectuales, escritores, periodistas, compañeros de trabajo y hasta usuarios de la biblioteca reclamaron la decisión. La inconformidad incluso se extendió hacia otros países, donde editores expresaron su sorpresa frente a la decisión.

Entre las voces de protesta estaban lo mismo la de Enrique Krauze, un crítico de López Obrador, como la de Elena Poniatowska, escritora afín al nuevo presidente. Es decir: el malestar por su salida rebasó incluso los límites de preferencia política, tan marcados en México en los tiempos que corren.

Hacer tanto con tan poco

Antes de asumir la dirección general de la biblioteca José Vasconcelos, en 2013, Goldin se había desempeñado desde 2007 como director de la colección Ágora, de la editorial Océano Travesías, dedicada a temas relacionados con la educación y con la formación de lectores.

Su carrera como editor además se desplegó hacia la literatura infantil y juvenil: fue creador y director del proyecto de libros para niños y jóvenes del Fondo de Cultura Económica (FCE) y de la colección “Espacios para la lectura”. En esta última dirigió la Red de Animación a la Lectura.

También fundó Abrapalabra Editores, filial mexicana de la editorial Serres, y como escritor ha publicado los libros Los días y los libros. Divagaciones en torno a la hospitalidad de la lectura (Paidós, 2006) y Al otro lado de la página. Imágenes de la lectura en México (Santillana, 2008).

También estuvo nominado al prestigioso premio Astrid Lindgren, que el gobierno de Suecia otorga a promotores de la lectura.

Autor de poesía, narrativa y ensayos en diversas revistas de México, Colombia, Argentina, Francia y España, en sus primeras declaraciones a la prensa como director de la Vasconcelos, aseguró que una era su prioridad: “El vínculo con Iberoamérica porque tiene una fabulosa historia en instituciones modelo”.

El escritor y bibliotecario cerró este fin de semana su capítulo como director de la Biblioteca Vasconcelos (Foto: Twitter EneasMx)
El escritor y bibliotecario cerró este fin de semana su capítulo como director de la Biblioteca Vasconcelos (Foto: Twitter EneasMx)

En una de sus últimas entrevistas como director de la Vasconcelos había anunciado la puesta en marcha de un seminario de investigación sobre la propia biblioteca: sus actividades y préstamos, así como la interacción de su público a través de las redes sociales.

En el mundo somos la biblioteca con más seguidores en redes sociales, y la que nos sigue es la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos“, dijo. En ese momento (julio de 2018) la Vasconcelos contaba con aproximadamente 540.000 seguidores, informó Goldin.

Entonces también destacó la labor de la biblioteca con los pocos recursos asignados para su operación. “…no pueden entender cómo hacemos tantas cosas con nada”, refiriéndose a los comentarios de amigos suyos de otros países que lo interrogaban sobre la operación del recinto.

Pero sobre todo, dijo entonces, “es un espacio que ha ido conquistando la gente para cualquier tipo de actividad”.

El silencio incómodo

En torno del despido-renuncia de Goldin hubo además un incómodo silencio por parte de la Secretaría de Cultura, que atizó los ánimos y alentó una petición pública en la plataforma Change.Org para exigir el regreso de Goldin a la Vasconcelos, que superó las 16.000 firmas.

Fue hasta este fin de semana, luego de casi dos semanas de polémica, que a través de un comunicado la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, aseguró que había invitado a Goldin a permanecer en la dirección de la biblioteca, bajo una nueva política que tiene el propósito de convertir esta y todas las bibliotecas del país en centros culturales.

Las bibliotecas son el centro del programa territorial que estamos por desplegar, y es por eso que las queremos vitales y en constante diálogo con su comunidad”, señaló Frausto.

En ese contexto informó: “La propuesta que le hice (a Goldin) fue la de dirigir la Biblioteca Vasconcelos y articular la extensa red de bibliotecas del país; sin embargo, el pasado 21 de enero recibí su renuncia. Entiendo su postura y respeto su decisión. El sentido ético debe regir nuestra actuación como servidores públicos, por lo que lamento cualquier acción que no haya representado una conducta en esta línea”, apuntó.

Sólo después Goldin emitió un comunicado en el que agradeció el apoyo a su desempeño. “Agradezco a las miles de personas que han externado su voz como reconocimiento al trabajo realizado por el equipo de profesionales que tuve el honor de encabezar durante los casi seis años en que fui director de la Biblioteca Vasconcelos. Las muestras de reconocimiento y afecto que hemos recibido son un regalo inesperado”, escribió.

Y así dio puso punto final a este capítulo: “…no está en mi horizonte retornar a la dirección de la Biblioteca Vasconcelos, ni claudicar en mi lucha por hacer de la palabra dialogada, que supone la escucha radical, el mejor instrumento para construir la habitabilidad del mundo”.

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