Luego de que la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) haya suspendido el partido y de que el Monumental se haya vaciado, el plantel de Boca Juniors abandonó el estadio, sin antes descargar su bronca tras el papelón que se vivió esta tarde.

Enojado por las agresiones que sufrieron sus compañeros, sobre todo Pablo Pérez que fue trasladado al Sanatorio Otamendi, Darío Benedetto pasó por zona mixta y disparó: “Que le den la Copa a River, que tiene tanto peso y no hace nada”, en referencia a la actitud del equipo local.

Si bien Rodolfo D’Onofrio, presidente de River, explicó que su postura era la de no jugar el partido y la misma fue ratificada por Daniel Angelici, el plantel de Boca salió enfadado con a Conmebol y con el club “Millonario”.

Minutos después, quien habló fue Carlos Tévez, que ya había manifestado la postura del plantel cuando la Conmebol presionaba por jugar el partido a pesar de que Pérez estaba siendo atendido en una clínica. “Si fuese Boca ya estábamos afuera“, aseguró.

El delantero se refirió al episodio de 2015, cuando en  24 horas se anunció la clasificación de River y la eliminación de Boca de aquella Copa Libertadores por la agresión de un hincha de Boca al equipo de River con gas pimienta en el entretiempo.

La declaración de Carlos Tévez

“La Conmebol con nosotros se ha portado muy mal, lo que hace es una vergüenza, si quieren meterse contra mí que vengan contra mí. Había dos jugadores en un hospital, otro vomitando y te obligaban a jugar. Qué más tienen que hacer River para ganar la Copa. Que se la den a River, que haga lo que se le canta, en este caso hizo lo que quiso. Ustedes tienen la data“.

Tévez, insistió: “Si fuese Boca ya estábamos afuera. Si tenemos que jugar, vamos a jugar, representamos la camiseta como nadie. No nos podíamos ir de la cancha porque si no le daban la Copa a River y chau. Nuestro arquero no podía ver y nos querían hacer jugar igual“.

Por su parte, Pablo Pérez no quiso hacer declaraciones sobre lo decidido por las autoridades y se limitó a contar cómo está tras la lesión en su ojo: “Pareciera que hoy entramos a la guerra. Los médicos me dijeron que tengo irritado, que tengo unos puntitos que podrían ser astillas. No quiero hablar más porque estoy re caliente”.

El partido se suspendió luego de que los presidentes de ambos clubes insistieran que no podían jugar y porque al mismo tiempo en las cercanías al estadio había una batalla entre decenas de hinchas sin entrada y agentes de la policía.

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