El micro que transportaba a Boca hacia el Monumental ya había sufrido la agresión por parte de un grupo de hinchas y, con cuatro vidrios rotos del vehículo, los gases lacrimógenos que lanzó la Policía para dispersar habían alcanzado a la delegación. En el vestuario, el cuerpo médico del Xeneize evaluó uno a uno a los futbolistas para realizar un diagnóstico y entregárselo a los profesionales de la Conmebol, encabezados por Osvaldo Pangrazio y Francisco Mateu, quienes debían transmitirles las novedades a las autoridades de la Confederación Sudamericana, para que se tomara una decisión respecto de la revancha de la Superfinal de la Copa Libertadores. River aguardaba en el otro camarín.

Infobae tuvo acceso a ese primer parte médico firmado por Jorge Batista, informal, escrito con la letra de la urgencia, en una hoja de cuaderno.

La primera revisión a Pablo Pérez indica “irritación de mucosa por inhalación de gas irritante y herida cortante en el antebrazo derecho”. No hace referencia, en principio, de la lesión en el ojo izquierdo.

Cristian Pavón, Gino Peruzzi, Carlos Tevez, Lisandro Magallán, Esteban Andrada, Lucas Olaza y Sebastián Villa sufrieron irritación de mucosa, cefalea y disnea. El cuadro de Agustín Almendra fue, según lo apuntado por el médico, más grave: la inhalación del gas irritante le generó broncoespasmos. Y tuvieron que aplicarle el broncodilatador. A Fernando Gago, la inhalación de gas le provocó una “reacción alérgica”.

El arquero Javier Bustillo presentó una herida cortante en la rodilla derecha, mientras que Leonardo Jara sufrió una “herida cortante en el talón por vidrio”.

El parte señala que el juvenil Gonzalo Lamardo, quien acompañó a Pablo Pérez al sanatorio Otamendi, recibió una herida por esquirlas de vidrio en el ojo derecho. El médico refiere que en el ojo encontró un “cuerpo extraño”.

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