El caso de Carla Soggiu –la mujer de 28 años que estuvo desaparecida por cuatro días y apareció ahogada en el Riachuelo- despertó dudas e inquietudes sobre el dispositivo conocido como “botón antipánico”: ella tenía uno en su poder desde diciembre tras denunciar a su ex pareja -detenido en Marcos Paz-, lo accionó dos veces y tuvo tres conversaciones telefónicas con la Central de Alarmas de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires (CAP). Aun así (y a pesar de que aún no se esclareció por qué lo accionó concretamente, ni las circunstancias de su muerte), no fue posible hallarla con vida.

De esta manera, y ante el desconocimiento generalizado, se originó un debate respecto del funcionamiento del dispositivo: ¿cómo es? ¿Quién lo tiene y por qué? ¿No cuenta con geolocalización? ¿De qué manera se da aviso de un potencial peligro? ¿Quién está del otro lado?

Marina Benítez Demtschenko, abogada especializada en Derecho Informático con Perspectiva de Género y presidenta de la Fundación Activismo Feminista Digital, publicó entonces desde su cuenta de Twitter (@marbendem) un hilo al respecto que se hizo viral, donde expuso su propia -y poco satisfactoria- experiencia como usuaria del sistema en la provincia de Buenos Aires.

Marina tiene actualmente 9 causas contra su ex pareja, quien en 2012 difundió fotografías íntimas de ella sin su consentimiento. A partir de esa denuncia penal inicial se sucedieron nuevos expedientes por otras situaciones de violencia contra ella por parte de este hombre, incluida la rotura a palazos de su auto. También inició una causa por violencia doméstica por la cual se le otorgó una prohibición de acercamiento a su agresor y una causa civil por daños y perjuicios. Cuatro de las causas son violaciones a la restricción perimetral, en solo dos de las cuales tuvo el botón antipánico en su poder.

La primera cuestión a atender para empezar a entender el funcionamiento de esta herramienta es que no hay un sistema único en el país y esto depende principalmente de la jurisdicción donde se solicita. Marina posee uno otorgado por el departamento judicial de La Plata pero, señaló, el sistema es el mismo que se implementa en gran parte de la provincia de Buenos Aires.

“Si bien es otorgado o adquirido por cada provincia, el botón se articula o se gestiona desde los municipios. La provincia les destina una parte del presupuesto a los municipios para políticas de género y ellos son los que terminan suministrándolos, pero en realidad las provincias son quienes deciden implementar o no este tipo de medidas”, explicó Benítez Demtschenko a Infobae.

Marina Benítez Demtschenko es abogada especializada en Derecho Informático con Perspectiva de Género y presidenta de la Fundación Activismo Feminista Digital
Marina Benítez Demtschenko es abogada especializada en Derecho Informático con Perspectiva de Género y presidenta de la Fundación Activismo Feminista Digital

“El que tengo yo, que es el sistema más vetusto y obsoleto de los que hay, es el que tenemos todas en la provincia y lo que implica es la instalación de un software en tu propio teléfono”, aclaró. “Te da dos opciones: la primera es mandar un mensaje si no estás en tu domicilio, donde tenés que informar la razón por la que lo activás y tu dirección exacta en ese momento, y la segunda es una llamada telefónica donde no hablás con nadie, que simplemente es la activación de la alerta. En este caso el patrullero va directamente a tu domicilio”. En este sistema, no te confirman que hayan efectivamente recibido el pedido de auxilio ni se puede usar si no se tiene señal o crédito.

En el caso de Carla, en cambio, su dispositivo antipánico era otorgado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que tiene otro funcionamiento y es más moderno. “Son de los más avanzados que hay en el país y aun así no son de los más avanzados que existen. Son mejores en ventajas comparativas que en otras provincias pero aun así no es el mejor”, señaló Benítez.

“En ese caso, ante la activación se comunican con ella. Pero la realidad es que en una situación de emergencia ya deberían haber mandando la prevención primaria”, dijo sobre la muerte de Soggiu, que sufría una hidrocefalia por los golpes que le había propinado su ex pareja, y dijo en las comunicaciones con el CAP que se había perdido y estaba desorientada.

Los GPS con los que cuentan dependen de la sofisticación del sistema. Algunos te dan una zona y otros una ubicación exacta. Para mí, en ese caso lo que hubo es una deficiencia desde lo operativo. En general se pone muy en duda la alerta, como pasa en general en cualquier denuncia por violencia en una comisaría . Es lo que nos pasa a todas: se subestimó su pedido de auxilio”.

Carla Soggiu activó dos veces el botón antipánico y tuvo tres conversaciones con el Centro de Alertas de la Policía de la Ciudad
Carla Soggiu activó dos veces el botón antipánico y tuvo tres conversaciones con el Centro de Alertas de la Policía de la Ciudad

Pero las cuatro veces que Marina tuvo que activarlo, en cambio, nadie se comunicó con ella y el detalle de su situación de riesgo era su propia responsabilidad. “48 entre 12 y 13 me está esperando mi ex en la esquina de mi oficina contra quien tengo una perimetral”: eso fue nada más y nada menos lo que alcanzó a escribir la anteúltima vez que lo activó. “Así tenemos que hacer, mientras las manos te tiemblan y se entrecorta la respiración”, escribió en su hilo de Twitter.

“Acá es donde se pone de manifiesto que no tiene implementado un sistema de GPS, que es lo que evitaría que la damnificada estuviese teniendo que articular todo un informe detallado frente al ataque”, indicó a este medio. Ella logró escribir lo que pasaba pero hay veces que las víctimas en una situación de riesgo solo alcanzan a poner apenas palabras sueltas: “agresor”, “ataque”, “ex”, “golpe”.

“La verdad que eso requiere mucha lucidez y esfuerzo y estar muy consciente en el momento del peligro, lo cual es casi imposible”, sostuvo. “Es muy difícil en un momento de crisis armar una oración y dar datos precisos porque en la desesperación podés escribirlos mal. De repente te equivocás una numeración y esa alerta ya va direccionada a otra ubicación geográfica”.

“Este mensaje fue mi anteúltimo uso del botón antipánico. Así tenemos que hacer, mientras las manos te tiemblan y se entrecorta la respiración”, escribió Marina
“Este mensaje fue mi anteúltimo uso del botón antipánico. Así tenemos que hacer, mientras las manos te tiemblan y se entrecorta la respiración”, escribió Marina

Y el tipo de situación de riesgo también influye: “No es lo mismo verlo a dos cuadras que tenerlo encima. He recibido el relato de experiencias en que por ejemplo han mandado el texto y cuando llegaba el patrullero el lugar era un edificio y la damnificada estaba en un piso o departamento que no especificó”.

“Esa vez puntual para mi fue paradigmática de cómo funciona el sistema”, contó. “Yo lo accioné y el patrullero llegó a los 10 o 15 minutos. Vinieron dos policías y empezaron a pedirme datos y yo no podía ni hablar. Pero yo había llamado también al 911 y no sabía si habían venido por el antipánico o la emergencia del llamado, que yo creo que fue por eso”.

Entonces cayeron en una situación de desconocimiento total. Te hacen relatar todo y en esos minutos el agresor gana tiempo. ‘Vamos a dar una vuelta a ver si lo encontramos’, me dijeron. No se redactó ni siquiera un acta y si yo no hacía la denuncia no constaría en ningún lado como una violación de la perimetral”, manifestó. Después de esa vez, nunca pudo saber qué pasó con su agresor, ni hubo ningún tipo de seguimiento.

El botón antipánico es una medida, se supone, de excepción, que se utiliza en casos de emergencia y se entrega por una situación de vulnerabilidad puntual. Sin embargo, en el caso de que la persona estuviera en peligro por otro motivo, también tiene derecho activarlo. “Hay un pequeño porcentaje de emergencias no relacionadas con la causal que se entregó, pero esto se prevé y te lo indican cuando te lo otorgan”, dijo Benítez. “Tenés la facultad de accionarlo si lo necesitás, pero la verdad son muy pocos los casos porque todas las que lo tenemos sabemos que tenemos que resultar creíbles. Muchas optamos por no decir que lo tenemos porque hay mucha subestimación“.

Marina debió activar cuatro veces su botón antipánico porque su ex pareja violó la restricción perimetral
Marina debió activar cuatro veces su botón antipánico porque su ex pareja violó la restricción perimetral

Para ella , el sistema “no brinda la más mínima sensación de confort o seguridad”. “Por el contrario, entendemos que cuando se detiene un agresor fue porque nos tocó en gracia. El sistema no puede brindar como respuesta esa sensación de azar“. La percepción, entonces, es que el botón y la manera en que se implementa es insuficiente: “Una herramienta que debería ser de excepción de repente pasa a ser moneda corriente. En CABA hay otorgados cerca de 3.500 y en provincia directamente no hay números oficiales”.

A partir de su experiencia personal, Marina creó junto a un equipo de mujeres su propia fundación, que tiene como objetivo el estudio y el abordaje de la relación entre las tecnologías de la información y comunicación y las mujeres: “Fue la respuesta que se me ocurrió para poder resignificar mi vida”.

Ahora, a partir de la enorme difusión que tuvo su relato, se propuso junto a sus compañeras estudiar este tema en particular en profundidad. “Uno de los compromisos que adquirimos es combatir el desconocimiento que notamos a partir de esto. Nos llegaron consultas de todo el país así que nos propusimos destinar mucho estudio a esto y armar un proyecto a nivel técnico, que sea interdisciplinario, para poder proponer una alternativa y ver cómo podemos propulsar algún prototipo de botones antipánico que realmente sean efectivos”, explicó.

“Debería poder unificarse y simplificarse, pero eso requiere voluntad política y que esté en agenda. No creemos que sea el caso”, concluyó.

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