Nuevas demandas dicen que Jeffrey Epstein buscó bailarinas en las academias de Manhattan, incluyendo la famosa Steps on Broadway, para que le dieran masajes y clases privadas de ejercicios. (Mark Abramson/The New York Times)
Nuevas demandas dicen que Jeffrey Epstein buscó bailarinas en las academias de Manhattan, incluyendo la famosa Steps on Broadway, para que le dieran masajes y clases privadas de ejercicios. (Mark Abramson/The New York Times)

Lisa tenía 17 años en 2002 cuando una compañera se le acercó después de una clase de ballet y le preguntó si quería darle clases privadas de ejercicio a un hombre rico llamado Jeffrey Epstein.

Otra bailarina, Priscilla, recibió una propuesta similar en 2006 de una mujer, esta vez para darle un masaje a Epstein.

En ese mismo año le preguntaron a una tercera bailarina, Marlo Fisken, si quería ser la entrenadora personal del magnate.

En ese momento, Epstein explotaba a docenas de chicas que había sacado de las escuelas secundarias y centros comerciales en Florida, las atraía a su mansión de Palm Beach y las obligaba a darle masajes eróticos con falsas promesas, pagos en efectivo y amenazas, según registros de la corte.

Pero en la ciudad de Nueva York, Epstein tenía un coto de caza distinto: las academias de danza.

A Marlo Fisken la reclutaron para que fuese la entrenadora personal de Epstein. (Rachel Woolf/The New York Times)
A Marlo Fisken la reclutaron para que fuese la entrenadora personal de Epstein. (Rachel Woolf/The New York Times)

El alcance de las actividades de tráfico sexual realizadas por Epstein en Manhattan ha salido a la luz pública debido a varias demandas que han sido interpuestas contra su patrimonio, luego de que se suicidara en su celda en el recinto penitenciario de Manhattan donde esperaba a ser enjuiciado por varios cargos de tráfico sexual.

Las demandas sostienen que aunque Epstein atraía a las adolescentes para involucrarlas en sus actividades de explotación sexual en Florida, también usaba una red de reclutadores vinculados a los estudios neoyorquinos de danza con el fin de conseguir jóvenes artistas para que participaran en un esquema similar.

Ni siquiera el período de 13 meses que pasó en la cárcel entre 2008 y 2009 lo detuvo, dicen las demandas presentadas recientemente. Mientras estaba detenido, Epstein hizo los arreglos para que dos mujeres que había reclutado en Nueva York fueran trasladadas a Florida, donde las presionó para tener relaciones sexuales mientras estaba en libertad condicional, según consta en los documentos judiciales.

Las autoridades continúan investigando a las personas cercanas a Epstein porque los fiscales sostienen que el financiero confiaba en sus allegados para saciar su apetito por las jóvenes, lo que incluye a una media docena de empleados, novias y asociados. No está claro si las personas que reclutaron a las chicas de las academias de baile también están siendo investigadas.

Las actividades de Epstein en Manhattan aparentemente no cruzaron el radar de la policía de Nueva York. “Nada de eso me suena remotamente familiar”, dijo Michael Bock, exsargento de la oficina de Manhattan de la División de Víctimas Especiales del Departamento de Policía. “No recuerdo haber visto su nombre en mi escritorio”.

Marlo Fisken. (Rachel Woolf/The New York Times)
Marlo Fisken. (Rachel Woolf/The New York Times)

La red de reclutadores de Epstein en los estudios de danza fue descrita en las demandas presentadas a principios de este mes en el Tribunal del Distrito Federal en Manhattan por dos mujeres que afirman haber sido explotadas sexualmente por el magnate, y en entrevistas con dos bailarinas que estuvieron relacionadas con él en Nueva York.

Estas mujeres dijeron que Epstein aprovechó el aislamiento del mundo de la danza, donde las bailarinas confían en sus colegas para conseguir oportunidades de trabajo y confían en que esos consejos son genuinos.

“Hay un tipo de confianza especial con las personas relacionadas a las academias de ballet”, dijo Nadia Vostrikov, una exbailarina que dijo que fue reclutada a los 26 años para ser entrenadora personal de Epstein por otra mujer en un estudio de danza en 2013. “Existe una especie de confianza tácita porque todos formamos parte de la misma comunidad. No compartirías una oportunidad que fuese extraña con tus compañeras”.

Lisa, cuyo apellido no fue revelado en los documentos de la corte, dijo en su demanda que fue reclutada por una compañera en su estudio de danza y que aceptó la oportunidad de ganar dinero dando clases privadas de ejercicio a Epstein.

Pero, días después, cuando llegó a la casa palaciega de Epstein en East 71st Street descubrió que su patrón no estaba interesado en un entrenamiento de baile, según se detalla en los documentos legales. En cambio, Epstein le preguntó sobre sus aspiraciones en el mundo de la danza, le prometió comprarle nuevas zapatillas y le pidió que participara en varias actividades de estiramiento con claras connotaciones sexuales.

En su tercera visita, Epstein le pidió que le hiciera un masaje durante el cual la agredió con un juguete sexual y se masturbó, según consta en la denuncia. Él le dio a entender que si ella no accedía su carrera se acabaría.

Marlo Fisken. (Rachel Woolf/The New York Times)
Marlo Fisken. (Rachel Woolf/The New York Times)

Luego le dio 300 dólares y el libro Masaje para Dummies. Fue el comienzo de un ciclo de abusos que duró ocho años.

Las acciones legales vinculan al patrimonio de Epstein y ocho compañías que, según los demandantes, ayudaron al financiero en su trata sexual, incluso sirviendo como frentes para contratar mujeres jóvenes y pagar a los asociados que lo ayudaron.

Las demandas se encuentran entre al menos seis quejas presentadas en Manhattan contra el patrimonio de Epstein y sus asociados cercanos desde que murió por suicidio el 10 de agosto, y todas dicen que obligó a las niñas y mujeres jóvenes a mantener actividades de servidumbre sexual.

Una mujer, Jennifer Araoz, dijo en una demanda que tenía 14 años en 2001 cuando una mujer la reclutó fuera de su escuela secundaria y finalmente fue presionada para que le diera masajes eróticos a Epstein en su casa.

Araoz afirma que, un año después, la violó durante uno de esos encuentros. Ella era una aspirante a actriz.

Los abogados de Epstein se negaron a comentar las acusaciones. Han señalado en la corte que nadie ha acusado al magnate de abusar de niñas menores de edad desde su condena en 2008, cuando llegó a un acuerdo de culpabilidad ampliamente criticado con los fiscales en Florida que lo protegió de los cargos federales de tráfico sexual.

Según ese acuerdo, Epstein se declaró culpable de dos cargos estatales, incluida la solicitud de una menor para la prostitución. Cumplió una condena de 13 meses en una cárcel de Florida, pero se le permitió salir durante 12 horas al día, seis días a la semana.

Dos de las demandas dicen que Epstein usó su tiempo libre para tener relaciones sexuales con al menos dos de las mujeres jóvenes que había reclutado en Nueva York.

Una de ellas, identificada en los documentos de la corte como Priscilla Doe, dijo que Epstein la llevó a Florida durante su encarcelamiento y tuvo relaciones sexuales con ella en su mansión mientras usaba un monitor de tobillo.

En los registros legales, Priscilla dijo que se vio inmersa en ese mundo dos años antes, a los 20 años. Después de que le ofrecieron un trabajo como masajista, su experiencia fue similar a la de otras demandantes.

Durante las dos primeras visitas, todo consistía en darle masajes por los que recibía pagos. Después de eso, Epstein comenzó a agredirla sexualmente con sus manos y juguetes sexuales, diciéndole que tenía recursos que usaría para ayudarla en su carrera artística “si ella hacía lo que él quería”.

En 2007, Priscilla voló a la isla privada de Epstein en el Caribe y publicó sobre el viaje en las redes sociales, según la demanda. A la mañana siguiente, Epstein estaba furioso, la sujetó por las muñecas y amenazó su seguridad si alguna vez le contaba a alguien lo que sabía de sus actividades.

Después de eso, “temía por su seguridad y su vida y sabía que debía cumplir estrictamente las órdenes de ese hombre tan poderoso para preservar su seguridad”. Epstein continuó obligándola a tener relaciones sexuales hasta 2010, según se afirma en los documentos legales.

En otra demanda una mujer identificada como Kaitlyn Doe dijo que su hermana, quien era empleada de Epstein, le presentó al financiero quien prometió que, si accedía a sus demandas sexuales, la ayudaría a pagar los 20.000 dólares que necesitaba para someterse a un procedimiento médico crítico. La mujer continuó teniendo relaciones sexuales con él, por dinero, hasta 2014.

En las demandas, Epstein es acusado de haber explotado sexualmente a las mujeres hasta que parecían menos adolescentes. El magnate supuestamente trató de convertir a dos de las víctimas en reclutadoras, a Lisa le pidió que fuese “a su academia de danza y contactara a otras bailarinas”. A otra la presionó para que se convirtiera en una masajista profesional.

Los reclutamientos de Lisa y Priscilla son similares a la experiencia vivida por Marlo Fisken, una instructora de baile que dijo en una entrevista que fue reclutada para darle lecciones privadas a Epstein en Nueva York alrededor de 2006.

Fisken, quien ahora reside en Boulder, Colorado, y administra su propio estudio de danza, dijo que una mujer que conoció en un bar se interesó por su carrera y dijo que conocía a un hombre rico que buscaba una entrenadora personal. Fisken, que tenía poco más de 20 años en ese momento y era nueva en la ciudad de Nueva York, aceptó el trabajo.

Cuando fue a casa de Epstein se dio cuenta de que él no quería hacer ejercicio, pero parecía interesado en extrañas posturas de estiramiento. Durante una sesión, según Fisken, Epstein sugirió que le masajeara los testículos para ayudarlo con su flexibilidad.

“Me dijo: ‘Mi instructora rusa de ballet me da masajes en los testículos porque eso me ayuda con la flexibilidad'”, recordó Fisken. “Le dije, ‘OK, no puedo hacer eso por ti'”.

Fisken dijo que trabajó para Epstein durante unas pocas semanas, y también se le pidió que les diera clases a dos adolescentes que vivían en uno de sus apartamentos, a quienes llamó “mis niñas”. Fisken dijo que el acuerdo terminó después de que ella rechazó las sugerentes propuestas de Epstein.

“Ciertamente no fue para entrenamiento personal”, dijo sobre las clases.

Vostrikov, una exbailarina, dijo que Epstein intentó reclutarla para que le diera clases de baile en 2013. Tenía 26 años, pero parecía más joven. Una mujer de aspecto joven se le acercó en el baño del estudio de baile Steps on Broadway y le dijo que estaba buscando a alguien para hacerse cargo de uno de sus clientes privados.

Vostrikov acordó hablar con el estudiante potencial a través de Skype y se sorprendió cuando la persona en la pantalla era un hombre mayor que quería llevarla a Florida para que le diera clases. El hombre le dijo que era un delincuente sexual registrado y le pidió que hiciera una búsqueda en Internet de su nombre, Jeffrey Epstein, antes de que ella se comprometiera a aceptar el trabajo.

“Nunca volví a hablar con él”, dijo Vostrikov.

Gia Kourlas colaboró con el reporteo. Susan Beachy y Sheelagh McNeill colaboraron en la investigación.

Ali Watkins es reportera de la sección Metropolitana de The New York Times; cubre los tribunales locales y servicios sociales. Antes fue reportera de seguridad nacional en el buró de Washington y trabajó en BuzzFeed y en McClatchy. @AliWatkins

*Copyright: c. 2019 The New York Times Company



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