Macri se acerca a saludar tras el debate (foto Adrián Escandar)
Macri se acerca a saludar tras el debate (foto Adrián Escandar) (Adrian Escandar/)

Recién sobre el final, cuando Mauricio Macri vinculó a Axel Kicillof con el narcotráfico, el auditorio salió de la modorra general -hubo docenas de bostezos de los invitados- y estalló en un murmullo, el único de la noche, que obligó a los moderadores a poner orden. “Me imagino que Kicillof va a hacer una narco-capacitación en las escuelas”, fue la frase que elegida por el Presidente para chicanear al candidato a gobernador bonaerense del Frente de Todos y, de paso, apuntar con Alberto Fernández.

“¿Más duro que esto?”, se sorprendió Daniel Scioli, ubicado a muy pocos metros del escenario, en las primeras butacas, y lanzó una carcajada en el segundo y último corte del debate, cuando se le consultó si se esperaba a un Alberto Fernández mucho más confrontativo.

Daniel Scioli fue invitado por Alberto Fernández
Daniel Scioli fue invitado por Alberto Fernández (Adrian Escandar/)

Scioli se enteró en vísperas del fin de semana que el candidato del Frente de Todos lo quería sentado en primera fila para lanzar, de entrada, la primera piña. Y recordarle al Presidente que hace cuatro años había “mentido” en el debate frente al entonces candidato del Frente Para la Victoria.

Es que uno de los dirigentes que se sentó en la tercera fila del Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral, y que llegó al mediodía de este domingo en el mismo vuelo que Fernández, utilizó términos pugilísticos para dar su veredicto en esta ciudad, al final del evento. Para él, debía ser Macri, que corre detrás en las encuestas, el primero en golpear. Pero fue al revés. Fue el ex jefe de Gabinete el que utilizó cada intervención para polarizar y acusar al Presidente de “mentiroso”. “Usted no sabe, presidente”, repetía. Insistente.

Macri había ensayado varias opciones para el cierre. “Lo dejamos abierto”, explicó a este medio uno de los cinco colaboradores del mandatario que, en los cortes, salía disparado de su butaca para apuntalar el mensaje del mandatario. Julieta Herrero -del equipo de discurso-, Juliana Awada, Marcos Peña, Fernando de Andreis y Hernán Iglesias Illa fueron asignados para esa tarea. Jaime Durán Barba iba a estar en ese rol, pero se decidió el sábado que no sería de la partida. Tampoco su socio Santiago Nieto.

Juliana Awada, Marcos Peña y Fernando De Andreis (foto Adrián Escandar)
Juliana Awada, Marcos Peña y Fernando De Andreis (foto Adrián Escandar) (Adrian Escandar/)

Apostados a la izquierda del escenario, en la primera fila de butacas, Peña asentía de a ratos con su cabeza. Un escalón más arriba se ubicaron los cinco colaboradores de Roberto Lavagna. Una más arriba, los del Frente de Todos: Juan Courel, Cecilia Todesca, Matías Kulfas, Eduardo “Wado” de Pedro y Santiago Cafiero. A unos metros, Miguel Ángel Pichetto seguía el debate con gesto adusto.

Los colaboradores de Alberto Fernández (foto Adrián Escandar)
Los colaboradores de Alberto Fernández (foto Adrián Escandar) (Adrian Escandar/)

El Gobierno disfrutó del final. “Volvió el dedito acusador, el atril, la canchereada, el kirchnerismo no cambió”, se desquitó Macri en su cierre. “Nos vamos contentos y satisfechos”, dejaron trascender, como de costumbre, desde el entorno presidencial mientras dejaban la universidad, camino al aeropuerto, para subirse al Tango 04 y volver a Buenos Aires. Solo Francisco Quintana, Hernán Lombardi y Luis Miguel Etchevehere tenían previsto dormir en Santa Fe, en el hotel Los Silos, que la Casa Rosada había reservado por sí al mandatario se le ocurría finalmente dormir en la capital provincial.

Si el Gobierno buscó instalar tras el debate la “agresividad” y la “violencia” de Fernández -“algo previsible, parecía el (candidato) que tenía que juntar votos y no el que supuestamente va primero”, analizó ante Infobae uno de los colaboradores que siguió el evento desde la oficina asignada a Presidencia, detrás del escenario-, desde el Frente de Todos concluyeron en el análisis contrario: resaltaron la “solidez” del ex jefe de ministros que “marcó los errores del Gobierno” y se mostraron sorprendidos con la pasividad inicial del Presidente. “No fue ofensivo, marcó lo que tenía que marcar”, subrayó Agustín Rossi en uno de los intervalos.

Sí reconocieron que el gesto del candidato K, que señaló a Macri con el dedo levantado en más de una oportunidad, “estuvo de más”.

Con excepción del murmullo por la alusión del jefe de Estado a la chicana de las “narco-capacitaciones” de Kicillof, el auditorio del Paraninfo universitario fue solemne. No rompió el protocolo. No hubo aplausos. Sí sorpresa por la falta de timing de Gómez Centurión y la repetición de sus promesas. Y buena recepción de Espert, que se movió con soltura. Al regreso del segundo corte, el economista y el Presidente hablaron durante escasos segundos. Macri hacía gestos de estupor.

José Luis Espert se movió con soltura en el debate (foto Adrián Escandar)
José Luis Espert se movió con soltura en el debate (foto Adrián Escandar) (Adrian Escandar/)

Romina del Plá, candidato a vicepresidenta de Del Caño, incluso ahogó un grito cuando el candidato de la izquierda pidió por el aborto legal: la diputada tomó con fuerza el pañuelo verde que llevaba sobre sus rodillas y lo estrujó. Como si gritara, pero sin gritar.

Alberto Fernández siguió casi todo el debate sentado. Solo se paró cuando le tocó hablar. Gómez Centurión fue el único que hizo el cierre sentado. Lavagna buscó complicidad en más de una ocasión con algunos de sus invitados, que le asentían cuando hacía mención a la pobreza y ponía el foco en “el hambre”. Macri alternaba: se sentaba y se paraba en forma constante. Se estiraba. Y miraba hacia arriba en forma constante.

Al final, mientras los moderadores se despedían de la transmisión, a Macri se le cayó el bolígrafo con el que anotó durante todo el evento en las hojas blancas que todos los candidatos tuvieron sobre su atril.

Cuando las luces rojas de las cámaras empezaron a apagarse, los cinco postulantes menos el Presidente se agruparon para saludarse, con poca efusividad. Macri se acomodó el saco, estiró su cintura y cruzó todo el escenario para despedirse del resto.

Estrechó la mano de Fernández en un gesto frío y muy breve, entre los otros cuatro candidatos. Apenas se miraron. Los fotógrafos, ya fuera del aire, gritaron “¡foto!, ¡foto!”, para sacar a los seis juntos. El ex jefe de Gabinete se dio vuelta, saludó con el brazo levantado para los flashes y se fue por el costado del escenario. Macri ya no estaba.

La foto que distribuyó el Frente de Todos
La foto que distribuyó el Frente de Todos

En la previa también había habido un cruce gélido. La foto que distribuyó el equipo de campaña del Frente de Todos mostró a un Fernández sonriente y a un Macri con la mirada perdida.

El domingo próximo vuelven a medirse. A una semana de las elecciones.



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