El presidente Mauricio Macri, sonriente este lunes en conferencia de prensa (Adrian Escandar)
El presidente Mauricio Macri, sonriente este lunes en conferencia de prensa (Adrian Escandar)

Desde el triunfo en las elecciones de 2017 que Mauricio Macri no ofrecía una conferencia de prensa en Casa Rosada. Dio varios mensajes y se retiró al momento de las preguntas, dejando a sus ministros para contestar. También dio una conferencia de prensa en Olivos y el sábado en Costa Salguero. Y varias en el interior del país. Sin embargo, no se expuso a los periodistas acreditados en la sede del Gobierno.

Tampoco Marcos Peña volvió a hablar desde que salió por una radio porteña para decir que todo estaba tranquilo y minutos después se produjo la peor devaluación de los últimos años. Estuvo tres meses sin hablar con periodistas y el jueves por la tarde apareció sorpresivamente en el Centro Internacional de Prensa y, luego de recorrerlo, se dirigió a un escenario para contestar cinco preguntas.

Es evidente que el Gobierno siente que salió de la zona de peligro, que superó la tormenta que tuvo momentos de huracán. El semblante es distinto en el Presidente y en todos sus funcionarios, que ven en el fenomenal apoyo que los líderes del mundo demostraron al trasladarse a estas tierras salvajes a pesar de la lejanía, una plataforma de relanzamiento.

Patricia Bullrich también superó una prueba importante en el G20 (Adrian Escandar)
Patricia Bullrich también superó una prueba importante en el G20 (Adrian Escandar)

Pero algo más. El G20 en Buenos Aires, la venta de la “marca país” de la que habló Hernán Lombardi en reiteradas oportunidades, la posibilidad de mostrarle al mundo que Argentina es capaz de superar satisfactoriamente un desafío logístico y de seguridad como nunca hubo que enfrentar en América del Sur, es para Macri una muestra del modelo que quiere proyectar hacia el futuro.

El Presidente lloró genuinamente cuando terminó el espectáculo que la organización ofreció a sus invitados porque en esos 45 minutos el Gobierno pudo hacer una puesta de su visión del país, de sus recursos naturales, de sus industrias, de su cultura, como una oferta de experiencias que vale la pena venir a vivir aquí, invirtiendo, vendiendo, comprando, turisteando. Se podría decir: es su relato.

El canciller Jorge Faurie (Adrian Escandar)
El canciller Jorge Faurie (Adrian Escandar)

Austero como es, Macri nunca se dio el lujo de hacer una película o una obra de teatro desde el Gobierno, ni siquiera un programa de televisión. Tuvo la oportunidad con el G20. “Argentum” es su visión de una Argentina que tiene todo para dar y está esperando que vengan desde el mundo para descubrirla y derramar crecimiento en sus habitantes. Y es su pedagogía para los argentinos, para que recuperemos nuestra autoestima y el amor por el trabajo y la creatividad, por la producción y la cultura.

Fue acompañado por el jefe de Gabinete, el canciller Jorge Faurie, la ministro de Seguridad Patricia Bullrich, el sherpa argentino en el G20 Pedro Villagra, el coordinador de la UTG20 Hernán Lombardi, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, el secretario de Asuntos Estratégicos Fulvio Pompeo, el secretario general de la Presidencia Fernando de Andreis, el secretario de Medios Jorge Grecco y el vocero presidencial Iván Pavlovsky.  Se podría decir que allí se resume su mesa chica en la gestión. Tal vez alguien más.

Marcos Peña, este lunes en Casa de Gobierno (Adrian Escandar)
Marcos Peña, este lunes en Casa de Gobierno (Adrian Escandar)

En la media hora larga en la que contestó preguntas agradeció especialmente el trabajo de Bullrich que, otra vez, demostró una insuperable capacidad de llevar adelante las pruebas más complejas.

El Presidente hacía un año que no daba una conferencia de prensa en Casa Rosada. Esperó recuperar el aliento para mostrarse de nuevo. Aceptó que el éxito de la cumbre “no significa que nuestros problemas hayan desaparecido” pero buscó resaltar que “todos quieren (hacer acuerdos), está en nosotros lograrlo” y se mostró confiado en que “los resultados van a estar”.

Macri se esforzó durante largos y difíciles meses por llegar lo mejor parado posible al fin de semana que, él sabía, sería un antes y un después en su Gobierno. Lo logró. El G20 en Buenos Aires bien vale unas lágrimas. Otra vez la buena estrella le sonríe. Ahora todo arranca de nuevo.



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