Como buen inconformista, Nazareno Sasia había realizado dos buenas marcas (21.10 y 21.22), pero meneaba la cabeza en señal de desaprobación, a pesar de que le alcanzaba para quedarse con la medalla de oro en lanzamiento de bala en los Juegos Olímpicos de la Juventud. Hasta que en su cuarto intento, esbozó una sonrisa tímida: llegó a los 21.25 metros y el oriundo de Cerrito (Entre Ríos), de 17 años, logró uno de los hitos de la jornada: la presea dorada con números a la altura de lo que esperaba.

Porque si este joven, de 1.93 metro, llegó adonde llegó, si se ganó el rótulo de una de las mayores promesas del atletismo argentino, es porque nunca se conformó desde que dejó de costado el fútbol y el básquet para dedicarse a pleno del lanzamiento de bala. El viernes había llegado a 21.74 metros, una marca bestial. Una vez confirmado que sus perseguidores (el chino Jialiang Xing y el bielorruso Aliaksey Aleksandrovich) ya no lo podían alcanzar, se liberó.

Nazareno dejó caer unas lágrimas, se acercó a las tribunas para abrazarse con su equipo, con su familia, con Germán Lauro, lanzador de trayectoria que ayuda a moldearlo para verse superado. Y el medallista sacó una bandera argentina y la paseó por la pista, ante los ojos del mundo. Tal vez, el primer gran paso de una carrera que se augura brillante, registrado en el video del día.

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