La producción de manzanas y peras se concentra en el Alto Valle de Río Negro. (NA)
La producción de manzanas y peras se concentra en el Alto Valle de Río Negro. (NA)

La interrupción de las compras brasileñas de peras y manzanas procedentes de la Argentina es un duro golpe para las exportaciones del sector frutihortícola, en particular la que se concentra en el Alto Valle del Río Negro.

A través de una resolución publicada en el Boletín de la Unión de Brasil, el boletín oficial del país vecino, el gobierno de Jair Bolsonaro comunicó que a partir del 26 de febrero dejan de ingresar estos productos argentinos debido a los estrictos controles fitosanitarios.

La resolución expresa que el director del Departamento de Sanidad Vegetal e Insumos Agricolas resuelve “suspender el plan del trabajo que implementó el sistema integrado para el reducción del riesgo asociado a la plaga de Cydia pomonella para la importación de las frutas frescas de pera (Pyrus spp.), manzana (Malus spp.) y membrillos (Cydonia de forma oblonga) procedentes de la República Argentina“, vigente desde noviembre de 2015.

La Carpocapsa o Cydia pomonella es una plaga también conocida con el nombre de gusano o polilla de la pera y la manzana, es la principal plaga para estos frutos, así como para el nogal y el membrillero.

El cierre del mercado brasileño para peras y manzanas implica una pérdida exportadora de USD 150 millones al año

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) de Argentina fue notificado en las últimas horas por el Ministerio brasileño de Agricultura (MAPA por sus siglas en portugués) del cierre de la frontera con Brasil para la fruta de la región.

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Alberto Diomedi, se comunicó con el titular de SENASA, Ricardo Negri, para conocer la situación.

En ese aspecto, la gobernación de Río Negro acordó una comunicación en conjunto con el organismo sanitario nacional, a la espera del resultado de las negociaciones que el SENASA está manteniendo con su par brasileño, MAPA, para revertir la suspensión.

“Se acordó que en la próximas horas se realizará una videoconferencia para normalizar el comercio y ampliar la información técnica enviada y las medidas tomadas con respecto a dichas intercepciones basadas en el plan de trabajo elaborado en el 2015″, indicó el SENASA.

El SENASA ya dispuso la suspensión de establecimientos, unidades productivas, galpones de empaque y exportadores

El comunicado organismo nacional explicó que “se está trabajando con productores y exportadores a cuyos cargamentos enviados con destino al vecino país se le detectaron larvas vivas de la plaga, con medidas como la suspensión de establecimientos, unidades productivas, galpones de empaque y exportadores. Esto además implica una investigación documental y técnica para encontrar las razones de la presencia de la plaga según lo acordado en dicho plan de trabajo”.

La suspensión de las exportaciones puede traer graves consecuencias para el economía de Río Negro y Neuquén ya que el mercado hacia el vecino país representa el ingreso de divisas por 150 millones de dólares.

El cierre del mercado brasileño amenaza el desempeño del sector, en situación vulnerable como le sucede a muchas economías regionales.

En junio de 2018 el Ministerio de Agroindustria decidió prorrogar por un año la emergencia económica, productiva, financiera y social para la cadena de peras y manzanas de las provincias de Neuquén, Río Negro, Mendoza, San Juan y La Pampa, declarada por la Ley N° 27.354 y sus modificatorias.

La suba de costos, la elevada presión impositiva, la vuelta de las retenciones, el aumento de la energía, la dolarización de los insumos y el encarecimiento de los créditos ante un escenario de suba de tasas, condicionan la situación del sector.

Un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reveló que el sector de peras y manzanas, concentrado en el Alto Valle de las provincias de Río Negro y Neuquén -que genera 28.000 empleos transitorios al momento de la cosecha-, enfrenta costos de producción que superan ampliamente los precios finales que reciben los productores.

El costo de ambas frutas es de 12 pesos por kilo, y el productor recibe 6 pesos por kilo de manzana y 4 pesos por la pera.

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