Donald Trump y Xi Jinping (Reuters)
Donald Trump y Xi Jinping (Reuters)

A pesar de que China y Estados Unidos se siguen aplicando aranceles punitivos, el gobierno de Xi Jinping anunció este jueves nuevas negociaciones para octubre, en un contexto en que la guerra comercial ya empieza a afectar a ambas economías.

El principal negociador chino, Liu He, conversó el jueves con el representante estadounidense para el Comercio, Robert Lighthizer, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, indicó el ministro chino de Comercio. “Las dos partes acordaron mantener la decimotercera ronda de negociaciones económicas y comerciales de alto nivel entre China y EEUU en Washington a principios de octubre, tras lo que ambas partes estarán en contacto constante”, indica el texto.

Los mercados habían presentado nerviosismo por un reporte sobre los problemas de los funcionarios para acordar un calendario para los contactos, que en un principio estaban previstos para este mes. Tras el anuncio del acuerdo, las bolsas reaccionaron favorablemente. El principal índice bursátil de China subía un 1,6% a mediodía tras el comunicado, el Nikkei 225 de Tokio ganó un 2,3% y el índice de referencia surcoreano registró un alza del 1 por ciento.

En tanto, las acciones europeas subieron a máximos de un mes y los activos de refugio como el oro y el yen cayeron después de que aumentaran las esperanzas de una reducción en la guerra comercial

Miembros de la delegación de Estados Unidos y China, encabezados por el viceprimer ministro chino Liu He, el secretario del Tesoro de Estados Unidos Steven Mnuchin y el representante comercial de Estados Unidos Robert Lighthizer (Foto AP/Andy Wong, Pool, Archivo)
Miembros de la delegación de Estados Unidos y China, encabezados por el viceprimer ministro chino Liu He, el secretario del Tesoro de Estados Unidos Steven Mnuchin y el representante comercial de Estados Unidos Robert Lighthizer (Foto AP/Andy Wong, Pool, Archivo)

El contacto llega cinco días después de la entrada en vigor de nuevas aranceles mutuos. China replicó por su parte aumentando los derechos de aduana en 75.000 millones de dólares de productos estadounidenses. Para diciembre, Washington tiene planeado aplicar aranceles a la casi totalidad de sus intercambios comerciales con China, tarifas que había demorado para evitar un alza de precios en plena temporada navideña.

Beijing anunció por otra parte esta semana una queja ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) en reacción a las nuevas sanciones estadounidenses.

El martes la tensión había vuelto a subir entre ambos países. Donald Trump advirtió a Xi Jinping que las condiciones que exige EEUU para un acuerdo serían mucho más duras si es que gana la reelección en el 2020, ya que considera que Beijing especula con un triunfo demócrata el próximo año para conseguir un alivio en las negociaciones.

Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping (AP)
Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping (AP)

El presidente estadounidense predice una hemorragia de puestos de trabajo en China, aunque omite el hecho de que muchas empresas de su país también sufren las consecuencias de su política proteccionista.

Los economistas del Peterson Institute for International Economics, un centro de reflexión con sede en Washington, ponen en duda las afirmaciones de Trump. Según su informe, el empleo en el sector manufacturero en China cayó el año pasado “pero a un ritmo más lento que en 2014-2017, antes de la imposición de aranceles”.

“Las destrucciones de empleos directamente atribuibles a la guerra comercial parecen ser mínimas”, apunta el estudio.

El conflicto comercial entre Beijing y Washington empezó el año pasado y está amenazando el crecimiento de las dos principales economías mundiales.

“La escalada progresiva pero continua del desacuerdo comercial entre China y Estados Unidos ya perjudica la actividad económica” en esos dos países y en el resto del mundo, advirtió George Zhu, de la agencia de calificación financiera Moody’s.

Varios organismos ya rebajaron en los últimos días las previsiones de crecimiento para China para el año que viene, a menos del 6% (frente al 6,6% de 2018), lo que sería el ritmo de crecimiento más lento en casi 30 años.

Las banderas de China y Estados Unidos ondean En Shanghái (Reuters)
Las banderas de China y Estados Unidos ondean En Shanghái (Reuters)

La actividad manufacturera en China se ralentizó de nuevo en agosto por cuarto año consecutivo, según cifras oficiales, en un contexto de débil demanda interior, aunque los manufactureros de EEUU también registraron el primer descenso de su índice en tres años.

Signo de la presión sobre su economía, Beijing anunció el miércoles nuevas medidas de estímulo tras una reunión presidida por el primer ministro Li Keqiang, en un momento en que China “sufre una presión económica a la baja”, como reconoce la agencia oficial Xinhua.

El gobierno chino pidió al banco central que rebaje la proporción de reservas obligatorias de los bancos para facilitar los préstamos a las pequeñas y medianas empresas, las más dinámicas en la creación de empleo pero que no pueden acceder a los créditos, al contrario de los grandes grupos públicos, poco rentables.

Los líderes chinos tendrán una agenda repleta el próximo mes, con los preparativos para las celebraciones del Día Nacional programadas para el 1 de octubre. También realizarán una reunión clave en octubre para discutir la mejora de la gobernanza y el “perfeccionamiento” del sistema socialista del país, según han dicho los medios de comunicación estatales.

En Estados Unidos, varios centenares de empresas y grupos profesionales estadounidenses advirtieron el mes pasado a la administración Trump de su temor a las consecuencias para el empleo en caso de nuevos aranceles a los productos chinos.

La incertidumbre sobre la guerra comercial ya afecta a la actividad del sector manufacturero estadounidense, que se contrajo en agosto por primera vez desde hace tres años.

(Con información de AFP, EFE y Reuters)



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