España ha sido sacudida por una evidencia política que puede cambiar el equilibrio de poder en la península.

Como ejemplo basta un botón. En Andalucía, una de las regiones más marginales y descuidadas del poder central en Madrid , dominada ininterrumpidamente durante 35 años por el Partido Socialista se ha presenciado en las últimas horas el avance contundente de la extrema derecha, a través de su partido conocido como VOX, el que consiguió 12 representantes en la Junta. Inmediatamente el Partido Popular y Ciudadanos ( 12 diputados), dos partidos de centro-derecha propusieron una alianza con los recién llegados. Bajo la consigna “todos unidos triunfaremos”.

Triunfar significa “aquí estamos” y “comiencen a asustarse”. Es cierto que hubo gran abstención (50 por ciento del electorado) pero la voz de la disconformidad, de la xenofobia acendrada y la antiinmigración avanza precipitadamente, como ocurre en el resto de Europa, incluyendo los países de tradición social-demócrata, mar Báltico al norte.

En Andalucía VOX quiere dejar a los sin papeles sin atención médica y propone levantar un alto muro -como el que mandó a hacer Donald Trump en la frontera con México- en Ceuta y Melilla. Le faltaría actuar en Libia donde moran los traficantes de migrantes que parten hacia Europa y España. Además elevan el tono para pedir la baja de impuestos para los que tienen rentas altas, impulsan una ley de protección de la tauromaquia y la supresión de todo tipo de avance en el pasado como la ley contra la violencia machista.

Y no se tapan la cara cuando proponen leyes contra la homosexualidad y consideran que la independencia de Cataluña socava la identidad española. Ideológicamente no tienen un programa sólido ni experiencia de gobierno. Vociferan consignas sueltas, y son, al igual que en el resto de Europa producto de la profunda crisis económica financiera del 2007/ 2008. Demasiada desocupación en España, jóvenes que no encuentran su destino y la corrupción han convertido a la península en un hervidero de críticas y protestas.

De la misma manera que estamos hablando de la derecha extrema apareció la versión de izquierda populista con “Podemos”, que recibió ayuda financiera de Venezuela y tiene algunos mentores kirchneristas. Una serie interesante, proyectada por Netflix y de origen español, “Mar de Plástico” muestra como en un imaginario pueblo de Almería, al borde del mar, un grupo de jóvenes desocupados -algunos hijos de ricos del lugar- arrasan contra un aldea habitada por migrantes africanos y hasta pretenden prenderle fuego, rociándolo con nafta, a uno de ellos. “Mar de Plástico” amplía la mirada y observa las discordias entre migrantes marroquíes y migrantes de color más la marginalidad y tensión con los gitanos.

Inmediatamente a la victoria electoral de VOX la socialista Susana Díaz, Jefa de la Junta de Andalucía, ex-competidora del Pedro Sánchez en su afán de llegar a la presidencia del país convocó a los partidos que ella considera democráticos que militan en la arena política a hacerles frente a los derechistas. Su voz, como ya se ha escrito, no fue escuchada. Irónicamente, su partido no fracasó en siete de las ocho provincias que integran Andalucía pero no fue suficiente para asegurarse una mayoría absoluta en el Parlamento y poder hacer y deshacer, como lo viene haciendo. Susana Díaz, acusada de corrupción por sus opositores, ha perdido toda chance de ser reelegida.

Es decir que el socialismo, el mismo que empujó desde el sur en épocas de la Dictadura a Felipe González y Alfonso Guerra para gobernar larguísimo tiempo encontró un rival de temer. Todos los partidos conocidos hasta ahora (el socialismo, el Partido Popular y Ciudadanos) han perdido escaños para entregárselos en bandeja a VOX , cuyo líder es Santiago Abascal, letrado nacido en la región vasca.

En materia publicitaria, VOX presentó a Abascal subido a un caballo, con un trasfondo de música épica y mencionando un retorno a la Reconquista del territorio en manos de los árabes y que junto con ello se expulsó a los judíos de la península, o, para salvarse, exigió que se convirtieran a la religión católica. Abascal, un caballero del siglo Quince. Por suerte la arquitectura árabe ha perdurado, cuidada y respetada, porque es un canto a la belleza, al agua y a las formas.

Como se sabe, muchos judíos huyeron a los Países Bajos y al norte del Africa, y otros conservaron los preceptos religiosos en silencio, en los sótanos de las casas. A éstos últimos se los llamó “marranos”. Hoy, los revisionistas históricos han podido detectar en los archivos de la Santa Inquisición y de otras instituciones, infinidad de apellidos españoles que originariamente fueron judíos . Otras familias muestran, orgullosas, las llaves que permitían abrir las puertas de los antepasados que en ellas habitaban antes que se los expulsara. Pero es tema de otra nota. Como adelanto : ver el libro “Los apellidos Judeo Españoles”, en una edición coordinada por Malka González Bayo, Ediciones Obelisco.

Hasta hace pocos años VOX no trascendía y todos lo minimizaban por no estar organizado. Con su ingreso al Parlamento, España agranda la lista de naciones que cargan con movilizaciones de la extrema derecha. Ahora fueron felicitados por Marine Le Pen, xenófoba francesa. Pero el avance de VOX, que adhiere a un populismo organizado. originó protestas que se manifestaron en protesta en Sevilla y en otras ciudades de Andalucía.

Desde hace casi 40 años que en España no aparece un partido de “derecha radical”. El último líder de esta corriente fue Blas Piñar, nacido en 1918 y fallecido en 2014, quien fue un editor y escritor, además de político, identificado a lo largo de su carrera con el franquismo y la defensa de los principios ideológicos del régimen que abatió a la República, después de tres años de guerra civil y que costó un millón de cadáveres, enterrados en fosas comunes que todavía siguen siendo buscadas.

Piñar fue Consejero Nacional en las Cortes Franquistas durante 20 años y se divulgaron sus discursos contra la democracia parlamentaria y en favor de una Dictadura. Fue presidente del partido Alternativa Española (AES) que no logró trascendencia. En 1986, con el respaldo del Frente Nacional francés y e Movimiento Sociale Italiano (MSI) le dio valor al partido “Frente Nacional” y se postuló a integrar el Parlamento de 1987 y 1989. Primero lo respaldaron 123.000 votantes y en segundo término exactamente la mitad. Antes de cerrar la actividad del Frente Nacional se había unido con otro grupo, el Frente Español junto con FE/ La Falange, todos diminutos ante el avance constante del socialismo o del Partido Popular y ahora de Ciudadanos, de los cuales, los últimos son un poco parientes, pero lejanos.

Las protestas de “Los Chalecos Amarillos” en París
Las protestas de “Los Chalecos Amarillos” en París

VOX es un ejemplo más de la desazón de la sociedad española en sus instituciones democráticas. En Francia han sido, en estos días, más violentos que programáticos. “Los Chalecos Amarillos” que arrancaron con odio por el incremento de los combustibles se dedicaron este fin de semana y el anterior a quemar y romper lo que encontraron al paso. No son ni de derecha ni de izquierda, no tienen argumentos políticos, no tienen líderes que los representen, están a la deriva mientras Macrón (en un momento de gran impopularidad) propone dialogar con ellos. VOX toma el ejemplo de Italia que endurece la ley inmigratoria y sin más lanza la consigna que se expulse a los “sin papeles”.

Europa está movilizada. Los de derecha extrema admiran a Donald Trump pero también desfilan con la mano levantada al estilo fascista. Los próximos años nos informarán sobre el destino de estos militantes con relación a la lucha por el poder.



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