El comisario inspector Gustavo Santos Díaz en el hospital Churruca tras ser atacado.
El comisario inspector Gustavo Santos Díaz en el hospital Churruca tras ser atacado.

Fueron penas duras: este mes, los jueces del Tribunal Oral en lo Federal 2 de San Martín condenaron con términos de hasta 30 años de prisión a una de las bandas de secuestradores más temerarias de los últimos años.

En junio de 2016Carlos Alberto Insaurralde, jefe de la agrupación, Daniel Gustavo Núñez, Lucas Josue Segovia, Ricardo Agustín Paz y Oscar Daniel Meza Cardozo, tenían a la Policía Federal pisándoles los talones.

Un mes antes, el 9 de mayo, apenas pasada la medianoche, el grupo había abordado en Núñez a una pareja, Martín Julián González y María Constanza Zoratti. Los tuvieron cautivos por más de cuatro horas y como represalia por no poder cobrar un rescate le dispararon a González en un hombro, tirarle a la víctima era la firma enojada de la banda cuando las cosas no salían como ellos querían, una marca.

Los liberaron en la localidad de Villa Martelli, partido de Vicente López. Les quitaron el auto, un Volkswagen Trend, sus celulares, se llevaron la cartera de Zoratti y documentación. Para ese momento al menos a Insaurralde y Nuñez ya se los vinculaba a otros hechos delictivos en la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. 

Arriba de izquierda a derecha: Insaurralde y Guzzi. Abajo: Segovia y Núñez
Arriba de izquierda a derecha: Insaurralde y Guzzi. Abajo: Segovia y Núñez

Había pasado poco más de una semana cuando en la noche del 22 de mayo interceptaron a Lucas Martín Coronado, de 29 años, en plena calle. Le apoyaron una escopeta y un revólver en la cabeza en el momento que estacionaba su Citroen C4 en la intersección de las calles Amenábar y Ugarte, en el barrio porteño de Belgrano.

Durante siete horas, Coronado estuvo a bordo de un Volkswagen Vento y de un auto rojo que nunca pudo ser identificado. Cada diez minutos llamaban a distintos miembros de su familia y amenazaban con matarlo si no les pagaban. Comenzaron pidiendo $600.000 para negociar: cerraron el rescate en $38.000.

Esa noche, una confusión generó paranoia en el grupo y nuevamente decidieron terminar con el secuestro sin cobrar. Coronado fue liberado a las 3:54 sobre la calle Aromos entre Zeballos y 9 de Julio, José León Suárez, partido de San Martín. Antes de abandonarlo le dispararon en el glúteo izquierdo. Se llevaron el Citröen, su celular, la billetera y un reloj importado.

17 días después, el 9 de junio de 2016, la banda se enfrentaría en Villa Martelli con el comisario inspector Gustavo Santos Díaz, ex jefe de la División Antisecuestros de la Policía Federal Argentina, en aquel momento de 53 años, trabajaba encubierto. La banda no estaba dispuesta a entregarse sin resistir.

Santos Díaz recibió en el hospital Churruca, donde peleó por su vida, las visitas del Presidente Mauricio Macri y la ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich
Santos Díaz recibió en el hospital Churruca, donde peleó por su vida, las visitas del Presidente Mauricio Macri y la ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich

El operativo derivó en un tiroteo con más de 80 impactos de bala. Por las heridas Santos Díaz perdió la visión del ojo derecho, del que debió operarse cuatro veces. Sufrió además disminución en la fuerza del brazo izquierdo donde recibió 40 perdigones, lo que todavía hoy le genera dolores constantes. Uno de ellos quedó alojado en su cerebro y no puede ser operado. El comisario desde ese día se encuentra de licencia en la Policía Federal.

“El neurólogo no puede determinar si el dolor constante es por el perdigón o por el estrés postraumático, así que estoy medicado, pero el dolor no desparece por ahora”, le decía hace unos días el exjefe de la División Antisecuestros a un periodista de la agencia Télam, a más de dos años del enfrentamiento, con las marcas todavía en su cuerpo.

Insaurralde y Núñez, quienes participaron en todos los hechos mencionados, todavía tenían frescas las heridas del enfrentamiento con Santos Díaz cuando el grupo GEOF tiró abajo la puerta de la pieza trasera de una iglesia evangélica en la calle Las Magnolias de Merlo el día que los capturaron.

La pieza en la iglesia era su aguantadero, donde llevaban a las víctimas de sus secuestros. Cayeron también sus mujeres en allanamientos en José C. Paz y San Andrés, sospechadas de ser apoyo táctico de la banda, alquilando inmuebles, consiguiéndoles celulares y pidiéndole a amigos que aporten espacios para guardar secuestrados.

Un Chevrolet registro de la balacera en la que resultó herido el subcomisario de la Policía Federal Santos Díaz
Un Chevrolet registro de la balacera en la que resultó herido el subcomisario de la Policía Federal Santos Díaz

Así llegó la sentencia del Tribunal Oral en lo Federal 2 de San Martín, que condenó a Insaurralde a 30 años de prisión, la pena más alta, a Daniel Núñez con 24, Ricardo Paz con 18, y a Lucas Segovia y Oscar Meza Cardozo con 15. Los magistrados hicieron lugar al pedido del fiscal Alberto Gentili, quien trabajó junto a su colega Santiago Marquevich de la UFESE, el ala de la Procuración.

La banda fue encontrada responsable de los delitos de secuestro extorsivo agravado por la intervención de tres o más personas, robo agravado al haberse cometido en poblado y en banda, amenazas, resistencia a la autoridad y tentativa de homicidio por el ataque al ex jefe de la Policía Federal. “Estoy feliz porque se hizo justicia, es un fallo ejemplar. Estos delincuentes se merecían esta condena por su maldad y su perversidad, porque cuando salían a cometer algún hecho solamente querían matar“, dijo Santos Díaz al conocer la noticia.

Los condenados por dejar ciego de un ojo al comisario hoy parecen una cosa del pasado, los protagonistas de la última ola caliente de secuestros extorsivos en la Capital y el conurbano, hechos cortos y violentos con  bandas fuertemente armadas y víctimas guardadas en vehículos en movimiento, negociaciones rápidas: hubo 130 hechos en los seis meses previos a la bala que recibió Santos Díaz. En octubre, según datos de la UFESE, hubo 11 casos en todo el país.

El Acceso Oeste ya no es el foco como solía serlo en el pasado reciente: ocho de estos casos, la amplia mayoría, tramitaron en la Fiscalía Federal N°2 de Lomas de Zamora, con víctimas captadas en zonas como Adrogué, Luis Guillón, Ingeniero Budge, Transradio, con un conteo de 60 casos desde mayo hasta octubre, el mismo período dos años después. 

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