Las Romanas es uno de los 3 equipos que hay en la Argentina de fútbol femenino para ciegas. Es de Buenos Aires. Los otros dos son de Salta (Las Estrellas) y Córdoba (Las Guerreras). Juntos conforman la la Liga Nacional y este año disputaron su primer torneo, que quedó en manos de Las Guerreras.

Las Romanas toman su nombre del lugar donde entrenan, el Instituto para personas con disminución visual Román Rosell, ubicado en San Isidro. Surgió hace 2 años cuando Mirna Gamarra, una persona no vidente, se puso en contacto con Evelina Cabrera, la popular entrenadora de fútbol femenino y Presidenta de la Asociación Femenina de Fútbol Argentino (AFAAR).

Mirna le preguntó a Evelina si la podía entrenar. Ella aceptó y al poco tiempo Mirna le dijo que lo que ella realmente quería era jugar al fútbol. Como no existía en Buenos Aires ningún equipo de fútbol femenino para ciegas, Evelina se puso en contacto con las autoridades del Instituto y juntos armaron Las Romanas.

La crack del equipo es Florencia Belén Rodas. Juega de volante ofensivo y tiene un dominio de pelota que la distingue. Tiene 22 años y estudia Comunicación Social en la Universidad de Quilmes. Vive en Berazategui con sus papás y sus hermanos varones de 16 y 5 años. Nació con cataratas congénitas y la operaron a los 7 meses. A los 8 años le descubrieron que tenía glaucoma en los ojos, una enfermedad que por lo general no presenta síntomas y que provoca la pérdida de visión gradual o incluso de manera repentina. Desde entonces la sometieron a varias operaciones pero igual fue perdiendo la visión paulatinamente. A los 12 años los médicos decidieron suspender las operaciones. Para ese entonces Florencia ya había perdido la visión del ojo izquierdo y aún conservaba un 5% de la del derecho. Finalmente, a los 15, se quedó ciega.

“Son importantes los lugares como estos porque te hacen sentir independiente”, dicen Las Romanas
“Son importantes los lugares como estos porque te hacen sentir independiente”, dicen Las Romanas

A pesar de no ver, Florencia se maneja con total independencia. Le gustan los deportes y practicó natación y atletismo hasta que, por un amigo de Facebook, se enteró que existía un equipo de fútbol femenino para ciegas.

En agosto de 2016 fue por primera vez a un entrenamiento de Las Romanas y desde entonces no falta a ninguno. Para llegar al predio del Instituto Ramón Rosell en San Isidro viaja 3 horas y toma 5 medios de transporte: colectivo de la línea 333, tren Roca hasta Constitución, subte C hasta Retiro, tren Mitre hasta San Isidro y por último colectivo de la línea 407 hasta llegar al Rosell. “En el fútbol no necesitás moverte con la asistencia del bastón, podés correr, saltar… sos libre”, dice Florencia por si quedaba alguna duda de lo fascinada que está con la posibilidad de poder jugar a este deporte.

Darío Lencina es el director técnico de Las Romanas y además arquero de Los Murciélagos, la Selección Argentina masculina de fútbol para ciegos. En este deporte el guardameta es el único que puede ver. Darío cuenta que con esta práctica las chicas adquieren, además de independencia, un “espacio de amistad”. Está orgulloso del equipo y destaca que todas se quieren superar en cada entrenamiento.

“Son importantes los lugares como estos porque te hacen sentir independiente”, dice Camila Gorosito de 21 años, defensora y estudiante de gastronomía. Camila se quedó ciega a los 15. Futbolera, una de las cosas que más extraña es poder ver los partidos de Boca. Ahora disfruta jugar  y destaca que con sus compañeras son súper unidas.

Las jugadoras con Darío Lencina, director técnico de Las Romanas y arquero de Los Murciélagos
Las jugadoras con Darío Lencina, director técnico de Las Romanas y arquero de Los Murciélagos

El equipo también contiene una historia familiar. Ludmila Bianchi es la arquera titular y su mamá, Carla Perazza, ciega de nacimiento, es defensora. Carla es aguerrida y es de esos centrales molestos para los delanteros, pero eso no impide que Ludmila se enoje con su mamá y le grite desde el arco. “Le doy indicaciones para que me defienda a mí”, dice Ludmila. Carla se ríe y asegura que cuando su hija le grita el Director Técnico le dice que no le dé de comer.

Las Romanas tiene 16 integrantes y las puertas están abiertas para quien desee sumarse. Entrenan 3 veces por semana, los miércoles, jueves y sábados. El objetivo es que esta disciplina siga creciendo en el país y que, más temprano que tarde, pueda formarse una selección femenina que represente a la Argentina.

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