(Foto: Mauro Dorst / Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires)
(Foto: Mauro Dorst / Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires)

Muchas veces oímos en la calle o leemos en las redes sociales la falacia de “agarran a los chiquitos, nunca a los peces gordos” cuando se dan a conocer operativos contra la venta de droga a bajas escalas. Es un error muy común caer en estas cuestiones que pasan por alto estas razones.

En primer lugar, quien vende drogas en un barrio es parte de un sistema mucho más grande y organizado, que empieza y emplea métodos violentos y criminales a miles de kilómetros de la provincia de Buenos Aires (en la mayoría de los casos) y traslada esta misma lógica al barrio de venta. Por ende, capturar a los narcos de los barrios hace posible un mejor abordaje en lo investigativo para golpear a la organización criminal en sus eslabones superiores.

En segundo lugar, que deriva del primero, es que la presencia de estos narcos desfigura la tranquilidad de un barrio, empleando como soldaditos a niños menores de 14 años, a quienes también les generan la adicción, haciendo un barrio más inseguro.

El narcomenudeo es un problema, como lo son todos los eslabones del narcotráfico, y hay que combatirlo, ya que rompe nuestro tejido social, la salud física y mental de nuestros jóvenes, quienes muchas veces consumen cocaína estirada con poximix blanco, veneno para ratas o vidrio molido. También se combate porque es una demanda social histórica de los vecinos de barrios sacar a los traficantes de allí y recuperar la tranquilidad de sus barrios. Hoy la Policía de la Provincia de Buenos Aires entra donde antes nadie entraba.

Ante esta situación, debemos decir que esta decisión política activa contra el narcomenudeo de la gobernadora María Eugenia Vidal y su ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, es acertada, ya que desde que se inició la gestión, a fines de 2015, las distintas acciones concretas sobre el narcotráfico significaron que casi seis toneladas de cocaína, junto con más de medio millón de dosis de paco y 67 mil kilos de marihuana, fueran incautadas, y 92 búnkeres de drogas fueron derribados. Además de aprehender a muchos de “esos peces gordos” en los más de cien mil operativos antidrogas que se realizaron, infinitamente más que en gestiones anteriores.

La lucha contra el narcomenudeo es una política acertada, porque a los resultados fácticos se le agregó que los bonaerenses volvimos a confiar en generar denuncias, ahora con más herramientas tecnológicas como la App Seguridad Provincia, un 911 moderno, un nuevo sistema de denuncias en comisarías para que el vecino lo pueda hacer eficientemente. Esta política acertada nos permite comprender mejor que cualquier eslabón de la cadena del narcotráfico es nocivo para nuestro país.

El autor es diputado provincial (Cambiemos), presidente de la Comisión de Seguridad en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. Ex subsecretario de Relaciones Institucionales del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires.



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