La soja, el maíz y el trigo, buscan consolidar el poder de compra de los productores
La soja, el maíz y el trigo, buscan consolidar el poder de compra de los productores

Todas las esperanzas en la recuperación de la economía argentina pasan hoy por las 140 millones de toneladas de granos que, según cifras de la secretaría de Gobierno de Agroindustria, dejará la Campaña 2018/19. Pero más allá del aporte del 1,6% al PBI que estima la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) con un crecimiento del Producto Bruto Agrícola de unos USD 7.600 millones que empujará el total a poco más de USD 30.400 millones en 2019, la pregunta que se hacen los productores es: cómo quedará el poder de compra de los granos en un contexto de algunos precios internacionales a la baja; subas en los derechos de exportación; inflación y tipo de cambio, momentáneamente, estabilizado.

El Lic. en Economía, Juan Manuel Garzón, del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, analizó estas variables y consideró que los granos podrían tener un buen poder de compra sobre una canasta general de bienes y servicios en el mercado interno durante los meses relevantes en materia comercial (de abril a diciembre del año que viene). Sin embargo, en diálogo con Infobae, puso en consideración algunos escenarios en el que “la soja es el cultivo que enfrenta los mayores riesgos”.

Los tres grandes

La soja enfrenta precios más bajos a los esperados en los mercados de futuro. La oleaginosa sigue en medio del conflicto comercial entre los EE.UU. y China
La soja enfrenta precios más bajos a los esperados en los mercados de futuro. La oleaginosa sigue en medio del conflicto comercial entre los EE.UU. y China

Para Garzón, de los tres principales granos, la soja es la que está más expuesta a sufrir los avatares del conflicto comercial entre los EE.UU. y China, país que ve su economía castigada y con tasas de crecimiento decrecientes. El especialista vaticinó que, en caso de resolverse las diferencias, los precios de la oleaginosa subirían en el Norte pero bajarían en la Argentina, donde el Gobierno resolvió incrementar el porcentaje de los derechos de exportación.

El hombre del IERAL ubica al maíz en segundo lugar en el “ranking”, con un riesgo que pasa por un posible atraso cambiario y agrega que, “en un año electoral, una posible suba en los derechos de exportación (que hoy están en 10,8% para este cultivo y para el trigo), sería riesgoso para un Gobierno que recibió el apoyo pleno del sector”, en relación a la posibilidad de una nueva modificación en el esquema de retenciones que le agregue mayor carga impositiva a los productores.

Garzón considera además, que el hecho de que la soja presente más riesgos explica por qué el área con maíz va a seguir creciendo, mientras que el área sembrada de la oleaginosa se va a mantener igual o va a retroceder

Por último, señala al trigo como “el más sólido de los tres, con precios internacionales que están bastante firmes hasta marzo próximo. En este caso, como el cereal se está cosechando, cuánto más rápido se venda, menos riesgo tendrán los productores” frente a los efectos de una apreciación del peso, junto con un mayor ritmo inflacionario.

Competitividad devaluada

Con cotizaciones más firmes, el maíz avanza sobre la soja que va perdiendo área sembrada frente al grano comercial
Con cotizaciones más firmes, el maíz avanza sobre la soja que va perdiendo área sembrada frente al grano comercial

Federico Bert es responsable de Investigación y Desarrollo (I+D) de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA). En diálogo con Infobae, destacó que la actualización del tipo de cambio, “en parte y momentáneamente”, significa una ganancia de competitividad. Sin embargo, advirtió que “si esta variable está controlada pero no se logra frenar la inflación, esa ventaja se erosiona al ritmo del pase de la devaluación a precios (pass through) sobre los costos pesificados, porque los dolarizados cambian de un día para otro”.

El representante del consorcio productivo, agregó que “en este escenario donde se alcanzó una relativa estabilidad cambiaria, toda esa ventaja de poder de compra de los granos se termina rápidamente”.

Como ejemplo, un informe de CREA de octubre pasado sobre el Impacto de la Macroeconomía en las Actividades Agropecuarias, describe que para el caso del cultivo de soja, con las condiciones actuales de precio, se necesita un (-31%) menos de producto que el promedio del último año para cubrir un sueldo de un empleado rural. En el caso del gasoil, esa ecuación había dado como resultado un (-15%), pero en las últimas semanas el combustible aumentó un promedio de 5 puntos porcentuales (pp) por lo que la diferencia a favor del chacarero se redujo.

La foto de hoy muestra que el poder de compra de los granos es positivo, pero se irá diluyendo a lo largo de la campaña, resaltó Bert

En tanto, Garzón plantea una serie de escenarios sobre los efectos del comportamiento del tipo de cambio real en el poder de compra de los granos y argumenta que “si la inflación y la tasa de depreciación de la moneda van de la mano, los granos del ciclo 18/19 tendrán un muy buen poder de compra, en particular los cereales”. Según la mirada del hombre de la Fundación Mediterránea, tanto el maíz como el trigo se ubicarán en un nivel de intercambio igual o superior al que alcanzaron en promedio durante las dos gestiones de Cristina Fernández y lo que lleva en la Presidencia Mauricio Macri.

En el caso de la soja, el economista sostiene que la relación será 7% superior en comparación con el segundo mandato de Fernández y 15 puntos arriba de la actual administración. No obstante, aclara que ninguno de los granos tendrá un poder adquisitivo similar a los niveles que tuvieron durante el paso de Néstor Kirchner por la Casa Rosada.

Historia reciente

Mientras países desarrollados aplican políticas proteccionistas, Argentina castiga al productor con retenciones.
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Por otra parte, Garzón pone en consideración que si el tipo de cambio real se apreciara un 6% a lo largo de todo el año que viene, “los granos del ciclo 2018/19 seguirán teniendo un mejor poder de compra que en otros períodos, pero en relación al escenario anterior (donde la inflación y la tasa de depreciación de la moneda van de la mano), la brecha se reduce y desaparece en algunos casos”.

El economista del IERAL afirma que los cereales mejorarán su performance entre un 15 y un 21% respecto de la segunda presidencia de CFK, y entre un 9 y 29% en relación a Macri. En el caso del maíz, la relación con el primer mandato de Fernández será desfavorable. La soja quedaría prácticamente igual que en el período 2011-2015 y alrededor de (-18%) por debajo del 2007-2011. En todos los casos, la brecha con la con la etapa de Néstor Kirchner se ampliaría hasta una tasa negativa del (-23%) para el caso de la soja.

Por último, Garzón establece una hipotética situación en la que el tipo de cambio crece a una tasa mensual que es sólo el 50% la tasa de inflación (por ejemplo, una devaluación anual de 14 pp frente a un IPC de 28 pp). En este caso, el poder de compra de la soja quedaría (-5%) abajo de los niveles del segundo ciclo de CFK y (-22%) del primero; y sólo 3% arriba de Macri. “En este caso, la carga de los derechos de exportación sería demasiado elevada para los precios internacionales y el poder de compra interno de la divisa extranjera”, explica el especialista.

Coyuntura y perspectivas

Garzón no descarta la posibilidad de que en 2019, los números fiscales del Gobierno no sean los esperados y decida volver a subir los derechos de exportación de los granos, lo que considera como un riesgo comercial para el año que viene
Garzón no descarta la posibilidad de que en 2019, los números fiscales del Gobierno no sean los esperados y decida volver a subir los derechos de exportación de los granos, lo que considera como un riesgo comercial para el año que viene

“Si el dólar se estabiliza pero la inflación sigue su curso, lo que significa que los gastos del Estado van a seguir creciendo, tener la base de este impuesto atada al dólar, va a hacerle perder recaudación en términos reales, es decir, después del ajuste por inflación”.

El economista del IERAL explicó que “si los precios internacionales bajan como lo están previendo los mercados de futuro, y el dólar vuelve a atrasarse respecto de la inflación, la soja va a valer lo mismo que en los últimos dos años, y esto va a hacer que la carga tributaria sea demasiado excesiva”.

Se puede tener una carga tributaria muy alta cuando el precio internacional acompaña o cuando se tiene un dólar con gran poder de compra en el mercado interno”, detalla Garzón; “lo que es contraproducente es tener un derecho de exportación en el 28%, como en el caso de soja, con precios internacionales a la baja como lo prevén los mercados de futuro, y con un dólar atrasado. Eso es demasiado castigo para la oleaginosa”, señaló.

Con respecto a los cambios en el esquema de retenciones, Bert manifestó que “el campo ya hizo su aporte directo para llegar al equilibrio fiscal con el aumento de los derechos de exportación fijados en agosto. Seguimos con el corazón en la boca ante la posibilidad de que el Gobierno no llegue a la meta del déficit cero y vuelva a retocar los porcentajes”, se lamentó.

Déficit “cero”

El trigo se encuentra en plena época de cosecha. Los buenos precios internacionales lo convierten en el cultivo más sólido para enfrentar los vaivenes de la economía interna
El trigo se encuentra en plena época de cosecha. Los buenos precios internacionales lo convierten en el cultivo más sólido para enfrentar los vaivenes de la economía interna

El responsable de I+D de CREA sostiene que “las finanzas de los productores agrícolas están complicadas, porque hay muchos que están saldando deudas de la campaña pasada y arrancaron una nueva con poco dinero en el bolsillo y con financiamiento muy caro”. Bert concluye que “cualquier ventaja que te pueda haber dado una devaluación en la relación insumo producto queda en segundo plano cuando no se tiene ni el dinero ni la facilidad financiera para salir a comprar ese producto”.

Desde la Fundación Mediterránea consideran que entre sus prioridades, el Gobierno debería “consolidar la estabilización financiera y cambiaria que se vislumbra en las últimas semanas, para que comience a bajar efectivamente la tasa de inflación y la tasa de interés”.

Por otra parte, destacan que “la economía cuenta ahora con un tipo de cambio real competitivo, que generará una recuperación sostenida de actividades que producen bienes y servicios exportables“, entre ellos la agroindustria, por lo que subraya que la Argentina se encuentra “ante una nueva gran oportunidad de desarrollar exportaciones con valor agregado y alto impacto, en el marco de una economía sustentada en el equilibrio fiscal y una política monetaria sana”.

En este sentido, Garzón explica que “Macri está yendo a un escenario de reducción del déficit, por lo que el tipo de cambio debería estar más alto. Y mientras más exitoso sea en equilibrar las cuentas públicas, ese tipo de cambio tiene más chances de lograr esa meta. El resultado del manejo de las cuentas públicas sería bueno para el sector agropecuario porque ayuda a mantener elevada esa variable“.

Por último, el economista del IERAL estima que “una de las principales herramientas que tiene el Gobierno para mejorar el poder de compra de los granos y las condiciones del negocio agrícola, sería la baja de impuestos; pero no lo puede hacer porque tiene que cumplir con el compromiso de eliminar el déficit” que asumió con el Fondo Monetario Internacional, que hasta la fecha es el único que se anima a prestarle dinero a la Argentina para financiar su crisis.



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