La humanidad se podría extinguir (Foto: Shutterstock)
La humanidad se podría extinguir (Foto: Shutterstock)

Para el año 2050, la población mundial empezará a disminuir gradualmente hasta desaparecer por completo, así lo Esa es la conclusión a la que el periodista canadiense John Ibbitson y el investigador político Darrell Bricker han llegado en su libro más reciente, Empty Planet, el cual salió a la venta este 5 de febrero de 2019.

Por medio siglo, distintos grupos de expertos han advertido que el incremento desmesurado de la población en la Tierra provocaría un desabasto de los recursos naturales. Las predicciones de la Organización para las Naciones Unidas (ONU) ha asegurado que la tasa de población mundial se acerca rápidamente a un punto extremo.

Actualmente hay 7.7 mil millones de personas habitando el planeta, y se pronostica que la cifra aumente a 9.000 millones en 2050. Sin embargo, los autores de este libro aseguran que es justo lo contrario, y que la crisis vendrá de un despoblamiento. 

A lo largo de la historia, la pérdida masiva de habitantes ha sido producto de una catástrofe: eras de hielo, plagas, el colapso de las civilizaciones. Esta vez, sin embargo, es deliberado, gracias a que las personas están decidiendo tener menos hijos de los que se necesitan para reemplazar a la gente que va muriendo, así lo exponen Ibbitson y Bricker.

De acuerdo con ellos, en gran parte del mundo ya se puede observar esta disminución de las familias, que es consecuencia de la urbanización, el empoderamiento de las mujeres y la reducción de la religiosidad.

En Empty Planet, es posible conocer las realidades sociales de decenas de países tan distantes como Corea del Sur, Brasil o Bélgica.  Las narraciones que se plasman en el libro ilustran las consecuencias de esta disminución en la población, y explica qué es lo que impulsa a las personas a no tener familia.

La disminución de la gente en el mundo traería consigo una serie de beneficios: menos trabajadores implicaría salarios más altos; los buenos trabajos impulsarían la innovación; el medio ambiente mejoraría; el riesgo de hambruna disminuiría; y la caída en las tasas de natalidad en el mundo en desarrollo traería mayor afluencia y autonomía para las mujeres.

Sin embargo, también generaría un desequilibrio en el mundo. Según los escritores, los efectos de este fenómeno ya se pueden ver en Europa y partes de Asia, donde el envejecimiento de la población y la escasez de trabajadores han debilitado la economía y han impuesto demandas agobiantes en la atención medica y la seguridad social.

El libro ofrece una visión de un futuro que no llegará como consecuencia de que una falta de prevención, sino de una elección que la gente decida o no tomar. “En aproximadamente tres décadas, la población mundial comenzará a disminuir”, y “una vez que comience el declive, nunca terminará”, concluye el texto. 



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