Mauricio Macri mantuvo varias comunicaciones telefónicas con Alberto Fernández durante toda la semana pasada antes de disponer todas las medidas relacionadas con el “reperfilamiento” de la deuda pública argentina y el control de cambios anunciado este domingo.

El presidente argentino asumió que debía recuperar el diálogo con su adversario presidencial del Frente de Todos para evitar que la inestabilidad de los mercados, agravada por los enfrentamientos políticos, perjudicara a la sociedad en su conjunto.

En este sentido, Macri estudiaba las propuestas de su ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, consultaba con ex funcionarios de su gobierno y conocidos consultores, y luego compartía esos proyectos con Fernández.

Y Fernández recibía la información presidencial y ponía los borradores de las medidas a consideración de sus asesores Guillermo Nielsen, Cecilia Todesca, “Wado” de Pedro y Santiago Cafiero. Fue un verdadero acto de convivencia política mientras los mercados se lastraban la capacidad adquisitiva de los salarios y  el valor libro de las empresas argentinas. 

De esta manera, Macri y Fernández se encontraron trabajando juntos por teléfono para encontrar una salida a una crisis económica y financiera que afecta a toda la sociedad.

Las decisiones finales le correspondieron al presidente Macri. No obstante, Fernández se mostró satisfecho con las medidas ejecutadas por la Casa Rosada porque iban en línea con sus perspectivas respecto a las recetas que había que aplicar para frenar la escalada del dólar y el incremento del riesgo país.

No hubo una sola medida anunciada en los últimos siete días que Alberto Fernández y sus asesores no conocieran de primera mano. Con todo, cada uno de los principales protagonistas -a ambos lados del teléfono- preservaron sus propios espacio políticos e institucionales: Macri decidiendo qué hacer durante su gobierno y Alberto avalando aquellas medidas que consideraba apropiadas para poner un freno a la crisis.

La recuperación del diálogo político explica el silencio de Fernández cuando llegó a Madrid para dar clases y encontrarse con Pedro Sánchez, jefe del gobierno español. “No voy a opinar”, respondió lacónico el candidato presidencial cuando fue consultado por los periodistas en Barajas.

Asimismo, Macri también aportó para consolidar una tregua que ya tuvo dos fracturas durante la visita de la delegación del FMI y cuando se realizó el acto masivo en Plaza de Mayo. En esas dos oportunidades, Elisa Carrió y Miguel Ángel Pichetto cuestionaron a Fernández, que tiene una particular inquina política con esos dos dirigentes de Juntos por el Cambio.

Ahora, el presidente ordenó que no hubiera una sola declaración en contra del candidato presidencial del Frente de Todos. Macri y Fernández acordaron trabajar juntos -respetando cada uno sus roles institucionales- para llegar a las elecciones sin daño institucional y sin crisis evitables en los mercados. 

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