El diputado nacional Martín Lousteau cuestionó con dureza un spot del ex secretario de Comercio kirchnerista y precandidato presidencial Guillermo Moreno. “Es escalofriante escucharlo decir que este es el momento de planificar los negocios para el próximo gobierno peronista”, expresó el líder de Evolución.

En el spot, que combina imágenes de Moreno corriendo bajo la lluvia en cámara lenta con otras de actos políticos, el ex funcionario se dirige a los empresarios: “Hay que decirles: ‘Miren, tienen que hacer todo el esfuerzo para aguantar porque sea como sea esto va a terminando'”.

“Va a venir un esquema distinto —augura Moreno en el aviso—. Ahora hay que apretar los dientes, que aguantar, no tienen que aflojar, tienen que aguantar porque falta poco para dar vuelta la página“.

“Apreten (sic) los dientes porque este es el momento de empezar a pensar cómo va a ser un gobierno peronista, y por lo tanto cómo van a ser nuestros negocios con un dinámico mercado interno, con exportaciones, les vamos a cuidar el mercado la gente va a tener plata en el bolsillo”, dice el ex secretario de Comercio durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

Y continúa: “Van a tener la energía en valores razonables, porque viene el gobierno peronista, este es el momento de planificar los negocios para el próximo gobierno peronista. Falta poco, muchachos, ya está, por eso los peronistas estamos profundamente optimistas”.

Moreno ya compitió en las elecciones legislativas de 2017. Intentó ocupar una banca para diputado nacional dentro de la interna del peronismo porteño (en una alianza con Gustavo Vera, entonces candidato a legislador local), pero el tándem obtuvo solo el 13,50% de los votos, una cifra que le permitió siquiera superar el filtro de las PASO.

La rivalidad entre Lousteau y Moreno no es nueva. Ambos compartieron el Gabinete de CFK en 2008, en medio de discusiones por las retenciones a las exportaciones agropecuarias. En primer día de abril de ese año, las tensiones que dividían a los funcionarios se cristalizaron en el palco de un acto oficial, donde discutieron a los gritos y el entonces secretario de Comercio Interior se pasó el dedo por el cuello, clásico gesto del degüello.

 



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