“Intenso y de mucho crecimiento”, así define Matías Casoy, el general manager de Rappi Argentina al primer año en el país de esta empresa que busca revolucionar el delivery y la mensajería usando tecnología. Mientras tanto, exhiben buenos números: una facturación de USD 30 millones y 2,5 millones de pedidos “un récord absoluto para un país nuevo”, como asegura este psicólogo de 32 años que antes pasó por otras empresas tech, como IBM, Groupon y Linio.

La empresa, que nació en Colombia hace cuatro años, tiene presencia en México, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y Perú, y gracias a importantes inversiones de fondos de EEUU –como DST Global, Andreessen Horowitz y Sequoia Capital–, el año pasado se convirtió en uno de los unicornios latinos, las empresas de base tecnológica que valen más de USD 1.000 millones.

Teníamos pensado invertir entre USD 5 y 6 millones en el primer año, y terminamos en USD 10 millones

“Somos una compañía latinoamericana, hecha por latinoamericanos, para latinoamericanos. Queremos resolver parte de los problemas que tienen las personas en las ciudades que nosotros conocemos bien. Queremos devolverle el tiempo a la gente permitiéndole que desde una app pueda comprar en el supermercado y recibirlo en 40 minutos, pedir comida de restaurantes, la comida para la mascota o, literalmente, solicitar lo que quiera, lo que se le ocurra; desde las llaves que se olvidó, hasta ese pan que comía cuando era chico”, afirma Casoy.

Casoy es el general manager local (Santiago Saferstein)
Casoy es el general manager local (Santiago Saferstein)

También el ejecutivo habla de las tensiones laborales que surgen con empresas de la llamada “economía colaborativa”, del díalogo con el Gobierno y de los nuevos servicios que lanzarán.

– Empresas como Rappi buscan mejorar el delivery o la mensajería. ¿Cuál es el diferencial con los servicios existentes?

– El delivery funcionaba… de la manera que funcionaba. Muy instalado en la población local, pero muy asociado a comida, a esperar 60 o 90 minutos por una pizza un domingo, en realidad. Lo que traemos de novedoso es la tecnología. Tenemos aliados, desde grandes cadenas de supermercados, a restaurantes, pasando por cualquier tienda especializada, y hacemos que los usuarios los elijan desde una app. Les llega el pedido, lo preparan y cuando está listo, lo busca un repartidor y realiza lo que llamamos la última milla, los dos kilómetros máximo hasta el comprador. Eso baja los tiempos y hace que puedas recibir la comida, en lugar de una hora, en 28 minutos. O la compra del super, en lugar de esperarla en una franja de cuatro horas, llega en una hora, o 30 minutos si es un pedido express.

Venimos a devolverle su tiempo a la gente permitiéndole que desde una app pueda comprar en el supermercado y recibirlo en 40 minutos, pedir comida de restaurantes, la comida para la mascota o, literalmente, solicitar lo que quiera

– ¿Cuántas personas trabajan haciendo delivery en la plataforma?

– Comenzamos en febrero con pocos inscriptos y hoy, en un mes promedio, tenemos unos 4.000 repartidores que generan ingresos genuinos. Nos gusta pensar que convierten tiempo ocioso en ingresos.

– ¿Cuántos de ellos tienen a Rappi como trabajo principal?

– No tenemos ese dato, pero en enero, de esos 4.000, el 87% repartieron menos de 20 horas por semana. Entonces, podemos asumir que no es su principal fuente de ingresos, pero que sí aporta a su mes. Los que reparten entre 35 y 45 horas son entre 1,5 y 2 por ciento. Apuntamos a una masa muy heterogénea de repartidores que se conectan y desconectan cuando quieren y reciben ingresos. En el 90% de los pedidos, el repartidor recorre menos de 25 cuadras para realizar la entrega (60% en menos de 15) y el tiempo promedio de viaje de un repartidor, desde la tienda hasta el consumidor, es de 9,6 minutos.

El ejecutivo en Infobae (Santiago Saferstein)
El ejecutivo en Infobae (Santiago Saferstein)

– ¿Cuál es el vínculo laboral que se genera entre la empresa y los repartidores?

Son independientes, pueden tomar los pedidos que quieran en el tiempo que desean. No son empleados.

– Igualmente, hubo quejas con respecto al modelo y supuestos cambios en las condiciones del acuerdo.

– La llamada economía colaborativa es un fenómeno que crece fuerte en todo el mundo. En la región nos sentimos muy interpelados, en ese sentido, porque somos una de las grandes compañías latinoamericanas del rubro. Por el lado de los repartidores, el vínculo es de suma independencia. Son libres de repartir cuando quieran y cuidamos mucho esa libertad. Para dejarlo claro, la forma en la que ganamos dinero es sólo de los comercios asociados, que pagan una comisión por ventas. Somos la única plataforma que le transfiere el 100% del costo de envío, y las propinas, claro, al repartidor. Son unos 45 pesos por viaje. Todo lo que el usuario paga en concepto de envió va al repartidor, no nos quedamos con nada. Generamos impacto y valor agregado y no sólo para los repartidores, una parte del ecosistemas. Hay comercios que duplican ventas y abren nuevos locales gracias a la demanda en un contexto especial del país. Nos comprometemos a trabajar con todos los actores, como el gobierno, para asegurar que este ecosistema sea escalable para el futuro.

La compañía nació en Colombia y tiene presencia en México, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y Perú (Lihue Althabe)
La compañía nació en Colombia y tiene presencia en México, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y Perú (Lihue Althabe)

– Se habló de la conformación de un sindicado para empresas de servicios basadas en apps. ¿Complicaría eso la operatoria de la empresa?

– No, para nada. Sobre todo porque la postura de la empresa es hablar con todos: sindicato, Gobierno, asociaciones sin fines de lucro. Con todos.

– ¿Ya hablan con el Gobierno?

– Sí, claro. En cada mercado y a nivel nacional. Nuestra postura es acompañarlos en las decisiones que se tomen. El foco es la escalabilidad y tener un negocio sostenible. Eso se logra colaborando activamente. Las cuestiones laborales las hablamos con la secretaría de Trabajo; las de tránsito con Transporte. La comunicación es muy fluida y con una postura de trabajo en equipo.

En el 90% de los pedidos, el repartidor recorre menos de 25 cuadras para realizar la entrega (60% en menos de 15) y el tiempo promedio de viaje de un repartidor, desde la tienda hasta el consumidor, es de 9,6 minutos

– ¿Esperan alguna legislación o regulación particular para dinamizar el sector?

– En realidad, cada uno hace lo que mejor sabe hacer. No somos legisladores, pero queremos contar y explicar el modelo y sus particularidades, que muchas veces no se conocen. Contamos cómo aportamos valor. Creo que hay oportunidad de trabajar con todos los sectores que correspondan para que esto sirva para todos. Somos muy respetuosos de cada uno de los mercados en los que estamos.

– ¿Cuántos comercios tienen asociados?

– Más de 2.000 en los que ya generamos impacto genuino. Son comercios locales que incrementan 20%, 50% y hasta 100% sus ventas. Estamos marcando una revolución importante en algunos verticales, como supermercados, donde incluso la compra online era bastante anticuada, con mucha espera y sin contacto con el que arma el pedido. Incluimos personal shoppers que son personas que están dentro del super esperando las órdenes de los usuarios. Tienen un contacto directo con ellos: pueden preguntarles cómo les gustan las naranjas o les mandan fotos si tienen que reemplazar productos. Es revolucionario y es uno de los verticales que más crece.

El servicio también permite hacer compras en el supermercado
El servicio también permite hacer compras en el supermercado

– Tienen cada vez más competencia. ¿Cómo ves la nueva industria de servicios desde aplicaciones móviles?

– Si, hay cada vez más apps, no sólo en nuestro rubro. Y lo celebramos como emprendedores de tecnología. Es un momento de muy rápido crecimiento y desarrollo de este tipo de cuestiones en el mundo. Igual, creemos que aplicaciones tan disruptivas crean ocasiones de consumo absolutamente distintas. Igual, la competencia no tiene tanto que ver con otros desarrollos o apps, sino con cambiar la forma en la que consumimos. Nuestra meta es ser la super app que te permite hacer cualquier cosa desde el celular.

– ¿Cuánto facturan?

– En 2018 facturamos USD 30 millones y planeamos llegar a USD 150 millones este año. Terminamos diciembre con casi USD 5 millones de facturación. En general en los primeros 12 meses de operación tuvimos ritmos de crecimiento enormes, de un promedio de 20 o 30 por ciento mensual. Eso hace muy interesante el negocio: si se crece así, se duplica el valor de la compañía cada tres o cuatro meses.

La competencia no tiene tanto que ver con otros desarrollos o apps, sino con cambiar la forma en la que consumimos. Nuestra meta es ser la super app que te permite hacer cualquier cosa desde el celular

– ¿Cómo fue debutar en un año tan complicado para la economía?

– No desconocemos el momento que estamos pasando en términos económicos. Sin embargo, tuvimos dos particularidades: fue nuestro año de operación y con una compañía de tan rápido crecimiento, se es un poco inmune a la situación económica general.  Además, creemos que la propuesta de valor es tan disruptiva que estamos generando oferta a partir de la demanda. Estamos revolucionando la forma en la que se hacen las cosas y por eso este año pudimos enfocarnos hacia adentro y no tanto en lo que pasaba en el país.

– ¿Cuánto invierten a nivel local?

– Originalmente, teníamos pensado invertir entre USD 5 y 6 millones en el primer año, y terminamos en USD 10 millones. Duplicamos el monto fue por dos razones principales. Invertimos fuerte en marketing para llegar a más usuarios y hacer conocida la marca. Además, nos encontramos con un talento enorme en términos de tecnología. Creamos un hub de tecnología local, además del que tenemos originalmente en Colombia, con 100 desarrolladores que trabajan para toda la región. Proyectamos 100 empleados y terminamos en 200.

– ¿Qué otros servicios van a lanzar dentro de la plataforma?

– Impulsamos Rappi Pay, para pagar directamente con un código QR. Además, esperamos lanzar que muy pronto, ojalá en el primer trimestre de año, Rappi Cash, para pedir dinero en efectivo a domicilio. Estamos pensando en cifras de entre $500 y 1.000. Lo hacemos con tarjetas de débito especiales que les damos a algunos repartidores. No vamos a cobrar comisiones extra, sólo el envió.

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