Durante el juicio en Austria decidió llevar una manta para cubrirse (Fotos: Especial Central European News)
Durante el juicio en Austria decidió llevar una manta para cubrirse (Fotos: Especial Central European News)

Una mujer alemana estaba cansada de tener que soportar las sesiones amatorias de su compañero de 73 años y para evitar entrar en sus interminables juegos sexuales, prefirió ayudarlo a conciliar el sueño, sin saber que esto le costaría la vida a su amante.

La alemana de 62 años, ex enfermera, conocida como Silvia M, le dio una dosis letal de pastillas para dormir a su amante, pero al ver que éste no se movía prefirió llevarlo al cesto de basura y ahora pasará siete años en prisión.

El cuerpo estuvo en la basura durante tres semanas después de que esta mujer le diera “quizás cuatro pastillas para dormir”.

La corte en Salzburgo, Austria, dictaminó que Silvia, quien se cubrió la cara para preservar su identidad, había matado accidentalmente a Heinz P. con triazolam, un sedante para insomnio grave, después de que la molestara para tener sexo.

Ella admitió que le dio las pastillas al jubilado en junio del 2017 para que se “callara y se fuera a dormir”, pero negó rotundamente que la intención fuera matarlo.

Se declaró culpable de haberlo matado, pero no tenía esa intención
Se declaró culpable de haberlo matado, pero no tenía esa intención

La señora de 62 años, dijo a la corte que los juegos sexuales de este hombre se estaban volviendo una pesadilla ya que eran muy difíciles para ella, por lo que no podía seguirle el ritmo.

Según la declaración, ella no tomó en cuenta la cantidad de Viagra y de alcohol que había consumido el señor Heinz; y esta terrible combinación aumentó los efectos de las pastillas para dormir en el cuerpo del anciano.

Al día siguiente, Silvia refirió que había encontrado muerto al señor Heinz recostado en su cama. Silvia M, cuenta con un largo historial criminal en Alemania, proveniente de Berlín.

Silvia era buscada por policías alemanes ya que había varios casos de fraude a su nombre, por lo que prefirió no informar a los oficiales sobre el deceso del septuagenario ya que tenía miedo de ser arrestada y extraditada a Alemania.

En cambio, decidió arrastrar el cuerpo de Hainz a su garaje, envolvió el cadáver en plástico y lo puso en el cubo de la basura como un desperdicio.

Tan sólo quería tranquilizar los ímpetus de su amante
Tan sólo quería tranquilizar los ímpetus de su amante

Sin embargo, el olor que emanaba el cuerpo en descomposición delató tres semanas después a Silvia quien fue arrestada bajo sospecha de asesinato.

Según un experto en farmacología, contactado por The Mirror, señaló que el número de comprimidos que se le administró al señor Heinz era lo suficientemente elevado para que resultara tóxico.

No se pudo establecer la causa de muerte real, ya que el cuerpo se encontró en un estado avanzado de descomposición y esto hizo que fuese imposible hacer los análisis forenses pertinentes.

Durante estas tres semanas que el señor Heinz estuvo en descomposición en el cesto de basura, Silvia vendió el auto del jubilado y usó en repetidas ocasiones su tarjeta de crédito para compras personales.

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