Grupos de familias se turnaron y durmieron en carpas varios días para reservar los primeros lugares en la cola que reúne a miles de fieles de San Cayetano, que desde el primer minuto de este miércoles comenzaron a ingresar a la iglesia del barrio porteño de Liniers para agradecer y pedir por pan, paz y trabajo.
Grupos de familias se turnaron y durmieron en carpas varios días para reservar los primeros lugares en la cola que reúne a miles de fieles de San Cayetano, que desde el primer minuto de este miércoles comenzaron a ingresar a la iglesia del barrio porteño de Liniers para agradecer y pedir por pan, paz y trabajo.

Fotos: Gustavo Gavotti



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