Nina Lagergren y Eduardo Eurnekian
Nina Lagergren y Eduardo Eurnekian

Nina Lagergren, hermana del héroe sueco de la segunda guerra mundial, Raoul Wallenberg, murió en Djursholm, Suecia, el pasado 5 de abril. Tenía 98 años.

Su vida estuvo trazada por la angustiante búsqueda de su hermano, desaparecido en enero de 1945 luego de ser detenido por el ejército soviético en las afueras de Budapest, ciudad en la que Wallenberg, en solo siete meses, había logrado la hazaña de salvar las vidas de decenas de miles de judíos condenados a muerte por el nazismo.

Raoul Wallenberg había nacido el 4 de agosto de 1912. Después de graduarse de la Universidad de Michigan, inició su carrera como hombre de negocios en Suecia, y más tarde cumplió funciones diplomáticas comisionado por la Junta de Refugiados de Guerra establecida por el presidente Franklin D. Roosevelt.

En julio de 2014, en el curso de una ceremonia organizada por la Fundación Raoul Wallenberg en el Congreso de los Estados Unidos, Nina Lagergren recibió de manos de Baruj Tenembaum, fundador de la ONG, la medalla de plata Raoul Wallenberg, una exclusiva pieza de orfebrería acuñada por el reconocido orfebre Carlos Pallarols.

En la oportunidad, el presidente de la Fundación Raoul Wallenberg, Eduardo Eurnekian, dijo: “Esperamos que este reconocimiento promueva conciencia sobre el legado y el destino personal de Wallenberg, y sirva como un catalizador para resolver el misterio de su desaparición en manos de los soviéticos”.

Nina Lagergren, Eduardo Eurnekian y Baruj Tenembaum
Nina Lagergren, Eduardo Eurnekian y Baruj Tenembaum

A su vez, la senadora Kirsten Gillibrand, hoy candidata a la presidencia de los Estados Unidos, señaló: “El heroico rescate de judíos de Hungría por Raoul Wallenberg durante una de las horas más oscuras de la historia humana es un ejemplo de un espíritu excepcional y dedicación a la humanidad. Es para mí un honor presentar un proyecto de ley en el Senado para otorgar a Raoul Wallenberg la Medalla de Oro del Congreso por las vidas judías inocentes que salvó durante el Holocausto”.

En septiembre de 2013, Nina Lagergren escribió una carta al presidente Barack Obama. En la misiva, sugería que la diplomacia estadounidense debía plantear el tema Wallenberg en discusiones formales con las autoridades rusas. “Los investigadores necesitan un apoyo comprometido en sus esfuerzos para obtener acceso directo a los archivos rusos, sobre todo los de la inteligencia durante la era soviética y los servicios de seguridad, sin censura”, sostenía.

Los soviéticos inicialmente negaron que Wallenberg estuviese bajo su custodia, pero luego dijeron que había muerto de un ataque al corazón en la cárcel el 17 de julio de 1947. La versión nunca pudo ser corroborada con pruebas concretas y los expertos dudan seriamente de su veracidad. Algunos sostienen que Wallenberg fue ejecutado y su cadáver cremado.

A comienzos de ese mes Obama se había reunido con los familiares de Wallenberg durante una visita a Estocolmo y había prometido a Nina Lagergren, entonces de 92 años, plantear la cuestión a Vladimir Putin, en el marco de la cumbre del G-20 en San Petersburgo.

Sin embargo, en noviembre del mismo año familiares de Wallenberg escribieron otra carta a Obama indicando que no habían recibido una respuesta adecuada a los planteos de septiembre. Mencionando una respuesta firmada por un diplomático americano, escribieron: “Deseamos expresarle nuestra decepción y profunda consternación por la nota recibida. La misma tiene un grado de desprendimiento y racionalización burocrática que congeló nuestro corazón”.

De 1943 a 2008 Nina Lagergren estuvo casada con el juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Gunnar Lagergren. Tenía cuatro hijos. Su hija mayor, Nane, fue la esposa de Kofi Annan, ex secretario general de las Naciones Unidas.



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