Vladimir Putin, presidente de Rusia (Reuters)
Vladimir Putin, presidente de Rusia (Reuters)

Cuatro días después de la explosión nuclear que provocó la muerte de al menos cinco personas en una remota base militar del norte ruso, las autoridades del gobierno de Vladimir Putin reconocieron el lunes que el accidente estuvo vinculado con pruebas de “nuevas armas”. Y este martes indicaron que el nivel de radiactividad excedió en más de 16 veces el habitual.

El 8 de agosto de 2019, a las 12:00 locales (09:00 GMT), inmediatamente después de la explosión, “seis de los ocho sensores de Severodvinsk registraron que los niveles de radiación eran entre cuatro y dieciséis veces superiores a lo habitual”, informó la agencia rusa de meteorología Rosguidromet en un comunicado, y aconsejó a los 450 habitantes de Nyonoksa, un pueblo que habría sido el más afectado por su cercanía a la base, a abandonar el lugar a partir de este miércoles 14 de agosto.

Ante esta situación en la ciudad de Severodvinsk, el diario estadounidense The Wall Street Journal publicó este martes una columna editorial definiendo al incidente como “El Chernobyl de Vladimir Putin”.

“La era del control de armas nucleares ha terminado -en caso de que quedara alguna duda- como subraya una misteriosa explosión que mató al menos a siete trabajadores rusos la semana pasada. El mundo debería pensar en esto como el Chernobyl de Vladimir Putin hasta que haya pruebas públicas que demuestren lo contrario”, advirtió el artículo firmado por el comité editorial del periódico.

“Oficiales estadounidenses están tratando de averiguar qué pasó, pero una teoría es que la explosión fue una prueba fallida del nuevo SSC-X-9 Skyfall, un misil de crucero propulsado por energía nuclear que fue solicitado por Putin para eludir las defensas de EEUU y atacar en cualquier parte del mundo”, afirmó la columna del Wall Street Journal.

Una foto de archivo de la base naval de Severodvinsk, con dos submarinos de propulsión nuclear clase Akula en el centro (Shutterstock)
Una foto de archivo de la base naval de Severodvinsk, con dos submarinos de propulsión nuclear clase Akula en el centro (Shutterstock)

El texto consideró que el Kremlin está “poco comunicativo” pese al aumento de la contaminación radiactiva en zonas cercanas. “El ejército ruso dijo que los niveles de radiación eran normales, pero eso es imposible de creer dado su secretismo sobre los detalles. El Ministerio de Defensa de Rusia informó en primer lugar que solo dos habían muerto en la explosión, y no mencionó que el ensayo estaba relacionado con energía nuclear”, señaló la publicación.

Y agregó: “Todo esto encaja con la historia de secretos de Rusia sobre el desarrollo de armas y la tecnología nuclear. Lo más notorio fue el accidente de 1986 en un reactor nuclear de Chernobyl que propagó la radiación por todas partes y envenenó a miles de rusos. La Unión Soviética, como se llamaba entonces al imperio ruso, encubrió la gravedad y los detalles del accidente, y la verdad tardó décadas en surgir”.

“El Sr. Putin, el ex hombre de la KGB, también favorece los encubrimientos. El Kremlin mintió sobre el uso de un agente nervioso en el envenenamiento de un ex espía ruso en Salisbury, Inglaterra, en 2018, que también envenenó a dos ciudadanos británicos. También mintió durante años sobre el desarrollo de un misil de crucero que violó el tratado INF de 1987 sobre misiles nucleares de mediano alcance e hizo que Estados Unidos se retirara del INF este mes”, recordaron los editores del diario.

Y concluyeron: “La realidad es que Rusia, bajo el mando del Sr. Putin, está rompiendo las restricciones de control de armamentos para desarrollar nuevas armas y los medios para dispararlas. No se puede confiar en él para su inclusión en nuevos tratados, como demuestran sus violaciones. La pregunta más importante es si Estados Unidos también desarrollará las armas y defensas para evitar que el Sr. Putin obtenga una ventaja militar”.

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