Guido Sandleris, presidente del Banco Central (Manuel Cortina)
Guido Sandleris, presidente del Banco Central (Manuel Cortina)

Como reacción al dato negativo de inflación de abril, de 4,7%, el Banco Central (BCRA) cambió el esquema de bandas cambiarias para darle mayor previsibilidad al tipo de cambio y mejorar las expectativas de inflación en los próximos meses. Pese al intento del Central de atrasar el dólar y reducir el costo cambiario en la economía, los analistas advierten que deberá luchar contra una inercia inflacionaria muy fuerte, que incluye las negociaciones paritarias.

La preocupación de los inversores pasa por el ancho de la banda cambiaria, ya que la volatilidad del tipo de cambio reduce las posibilidades de reelección de Mauricio Macri. Pero además en un país bimonetario como Argentina le pone un límite a las expectativas de inflación porque las empresas traspasan enseguida la devaluación a precios -también le pone un techo a los precios de la energía- y ajustan sus márgenes en función del dólar futuro.

Sin embargo, la indexación de tarifas y de los salarios que quedan pendientes todavía pueden jugar en contra. Y se verá si los privados creen en el Banco Central, lo que para los analistas se observará en los valores del dólar en los mercados de futuros que se van acercando al nuevo techo que fijó el Central para el dólar.

Según anunció el Central ayer, los límites inferior y superior se fijaron en 39,755 y 51,448 pesos, respectivamente, hasta el 31 de diciembre de 2019, y se descartó la actualización que preveía de la banda cambiaria. Pero si el tipo de cambio perfora el piso de la zona de no intervención, el BCRA no realizará compras de dólares hasta el 30 de junio. Y si el tipo de cambio supera el techo de la zona de no intervención, realizará licitaciones de hasta USD 150 millones diarios.

“Creo que por sí sola la medida no va a hacer mucho. Se está apostando a atrasar el tipo de cambio para anclar las expectativas de inflación, pero la inercia es muy importante“, dijo Melisa Sala, economista de LCG. Entiende que hoy la inflación depende de “la indexación de los salarios, las tarifas, la devaluación y las expectativas de inflación”.

“El objetivo es que las bandas sin ajustes puedan anclar las expectativas de inflación”, dijo Sala. “El tipo de cambio se atrasa si crece menos que la inflación. Entonces si el tipo de cambio se mantiene en el centro de la zona de no intervención, seguramente se va atrasar. Si se va al techo, es decir, sube 21%, recupera competividad. Pero hay que ver dónde para”.

Lorenzo Sigaut Graviña, economista Jefe de Ecolatina, coincidió en que el BCRA está tratando de fijar el tipo de cambio para anclar las expectativas de inflación. Y que con una inflación del 2 y 3% mensual se podría acumular un atraso cambiario.

Si se seguía ajustando todos los meses, el BCRA se perdía la posibilidad de intervenir. Se está preparando para un trimestre más complejo por el tema electoral“, dijo Sigaut Graviña. “Y el ancla cambiaria a costa de atraso cambiario sirve para controlar la inflación, para que el salario le pueda ganar a la inflación en la previa a las elecciones”, agregó.

Con todo, Sigaut Graviña entiende que la inflación depende de muchos factores. “Es una inflación de costos. Están tratando los elementos que pueden generar inflación: se acota la suba de tarifas y el tipo de cambio. Quedan los costos laborales, y ahí la situación está compleja porque las paritarias piden un aumento muy fuerte“, explicó.

Para Martín Vauthier, economista de EcoGo, lo más importante de las medidas es que el BCRA no comprará dólares hasta mediados de año si se perfora el piso inferior de la banda. “Aunque entren muchos dólares y la tasa alta te fuerce a vender dólares, no va a emitir pesos. Antes podía hacerlo hasta el 2% de la base monetaria”, explicó. “Más allá del techo de la banda, es la capacidad del BCRA de defenderlo”, agregó.

Hay una política de ingresos y una inercia difícil de quebrar por varias décadas de pérdida de credibilidad. Hay una competencia entre una política monetaria dura y un gobierno que trata de incentivar el consumo con políticas de ingreso. Y las empresas que se preguntan por qué vender a pérdida si aumentan los costos y el gobierno aumenta las jubilaciones, las paritarias y el crédito”, explicó Vauthier, respecto de las medidas que anuncia hoy el gobierno para incentivar el consumo.

El BCRA enfatizó ayer que el proceso de desinflación no es lineal, sobre todo cuando hay un reacomodamiento de precios relativos y efectos rezagados de la devaluación de 2018.

Pese a estas medidas, para EcoGo, la inflación todavía puede alcanzar el 40,5%. Para LCG, trepará al 40% anual, consistente con una inflación promedio del 50% anual. Y para Ecolatina, llegará al 39%.

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