El ex ministro de Economía Roberto Lavagna se refirió a los distintos factores que rodean su eventual decisión de competir por la presidencia en las elecciones de este año. Sin dar una definición al respecto, habló como postulante: “No voy a hacer campaña con la corrupción”. 

Lavagna aseguró que no buscó la probable candidatura que lo volvió a poner en el centro de la escena política, sino que “se dio por una serie de circunstancias”. “En lo personal y para mi familia, son todas desventajas”, agregó.

“Cuando empezó a aparecer este tema de una eventual candidatura mi primera reacción —que aun hoy es válida— es que le toca a alguien de una generación siguiente a la mía“, agregó, en una entrevista que concedió al periodista Jorge Fontevecchia y cuyo adelanto se emitió este jueves en Net TV.

No obstante, indicó que esto mayormente “depende de la voluntad y el grado de aceptación de quienes siguen” y que si esta persona “existe o no existe” no le corresponde analizarlo a él.

Además, Lavagna aseguró que no tiene dudas acerca de la demanda del electorado respecto de su candidatura, que él asegura que existe, sino sobre la oferta y “la capacidad realmente de armar un espacio con peronistas, radicales, socialistas“.

En una entrevista radial, el ex ministro había asegurado que no tenía “ninguna intención” de competir en las primarias de Alternativa Federal – partido con el que más se identificó- porque estaba abocado a la construcción de un frente de consenso que incluyera representantes de los mencionados partidos.

Lavagna con el Gobernador de Santa Fe, Miguel Lifshitz (Diego Medina)
Lavagna con el Gobernador de Santa Fe, Miguel Lifshitz (Diego Medina)

“Armar eso es complejo cuando hay dos opositores que prefieren que haya una grieta, un gran agujero aunque parte de los argentinos nos estemos cayendo por ese agujero“, dijo Lavagna.

No obstante, indicó:  “Si estoy acá, en este proceso, es que advierto efectivamente que en la sociedad hay una demanda fuerte de un cambio de salir de lo que le ofrecen Macri o Cristina, una grieta profunda sin el mínimo diálogo”.

El ex ministro pasó a criticar a Macri y Kirchner, al definirlos como figuras que “tienen una vocación por el todo”. Dijo que ambos “creen que son los que han sido llamados en determinado momento a gobernar, que pueden ignorar al resto, aún siendo minoritarios” y que al no reconocer que son simplemente la parte de un todo, tienen poca capacidad de diálogo”. “No porque no haya habido, pueden hablar pero con poca capacidad de escuchar”, consideró.

Y agregó: “(Tenemos) un país donde de un lado hay marketineros y del otro lado pseudo-ideologos. Ninguno tiene un proyecto claro de país. Creo que es el  momento para definir un orden de progreso, de paz, de justicia social, me parece eso que es lo que la población argentina quiere y tiene derecho a demandar”.

Respecto de la situación económica argentina, Lavagna dijo: “(Llevamos) 8 años de estancamiento y una caída en términos de ingreso promedio per cápita que lleva a que el nivel de hoy sea igual al del 2007. Nuestros vecinos avanzan en todos los planos y argentina se encuentra absolutamente estancada“.

A su vez, se pronunció a favor de renegociar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), argumentando que la conversación debería girar en torno a como “movilizar todos los recursos ociosos que este bendito país tiene”.

Al hablar de la coyuntura macroeconómica, el ex ministro explicó que, a su criterio, hay que “reordenar todos los precios relativos”. “Es decir, salario, tipo de cambio, tasa (de interés). De esa macro depende que una economía arranque o no. Y ese ordenamiento no se hace por decreto”, abundó.

Además, resaltó que denunció la corrupción y la cartelización de la obra pública cuando aún era ministro del kirchnerismo y que pocos días después lo echaron. En ese contexto indicó: “No voy a hacer campaña en torno a la corrupción en un país donde está por discutirse todo“.



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