En los altares improvisados de bares napolitanos, Santa Evita convive con Maradona y otros ídolos populares, religiosos y laicos

Via San Biagio Dei Librai 129, Nápoles. A las siete de la mañana, todos los días, abre el Bar Nilo. Acomodan los paquetes de granos, prenden las luces de las estanterías, reciben las primeras piezas de pastelería y las medidas en bares de la máquina de café empiezan a funcionar; se pone en marcha el baño maría que calienta la porcelana de las tazas que serán besadas por oriundos y turistas. 

Este bar es un clásico napolitano por tener, entre otras piezas características, un altar popular a Diego Maradona, quien desde el año ´87 consiguió que la ciudad estallara más fuerte que la memoria del Vesubio con sus goles, jugadas, la consecución de la copa UEFA y los “scudettos”. 

El Nilo es el refugio de los hinchas del Nápoles, el equipo de fútbol que convirtió al astro argentino en un mito. El local es pequeño, y por donde se vea hay objetos que transmiten esta pasión celeste. Entre todas las imágenes presentes se encuentran también las estampitas de Eva Perón, Santa. 

En este altar hay personalidades significativas para la ciudad más pintoresca de Italia. Sophia Loren, Pulcinella, incluso recientes como Ezequiel Lavezzi y, entre ellas, la de Santa Eva, Patrona del Oprimido. En conversación con los dueños del lugar, y con los baristas que allí trabajan hace años, se entiende que no conocen a fondo la obra de Evita en la Argentina, ni tampoco tienen noticias de su viaje a Roma en su visita diplomática del 1947, o del ocultamiento de su cuerpo en Milán, después de 1955. Al igual que un Santo que se venera en una estampita y al que se le pide protección y bienaventuranza, saben de “sus milagros”, de su lucha por los más necesitados, del voto femenino, de su entrega y de su muerte.  

Eva Duarte de Perón en su versión sacra: “Santa Evita”
Eva Duarte de Perón en su versión sacra: “Santa Evita”

En el año 1946, un 2 de junio precisamente, Italia llamaba al referéndum para decidir si continuaba siendo una monarquía o pasaba a ser una república. Ganó la evolución democrática y se abolió la monarquía. Pero en Nápoles, la preferencia por la continuidad del Rey llegó a un setenta por ciento. Por esto, desde la Federico II –Universidad de Nápoles- afirman los sociólogos que los napolitanos siempre tuvieron ídolos a quienes seguir, mientras las administraciones caminaban de una manera netamente burocrática. 

Lo fue entonces por ejemplo el capocómico Totó, o el mismísimo Maradona, y desde hace 30 años lo es también Santa Evita, la patrona de los oprimidos. Los bares, que son las catedrales populares de la sociedad napolitana, le levantan pequeños altares con su estampita. Le “rezan” sin oraciones y se besan la mano para luego tocar la imagen de perfil con el velo blanco como un rito que da inicio al día de trabajo. En parte para que los proteja, pero también, como manifiestan los empleados de más de 60 años de edad, testigos de la trayectoria de Maradona y, por ende, empapados de la cultura e historia argentina, por una sociedad más justa. El sur de Italia siempre fue una región postergada y fue El Diego quien internacionalizó esta situación que todavía hoy se siente. 

Por identidad social, por creencia religiosa o pagana, por convicción política o comprensión histórica, Eva sigue despertando pasiones en las acepciones más dispares que podamos imaginar. ¿Cómo llegó hasta aquí? En algún barco, en algún proceso migratorio. Con el fútbol, con la televisión, o como el mismísimo Cristo, santidad mediante -como afirman los locales principalmente por morir con 33 años-: su obra no conoció fronteras y donde hay una necesidad, su fuerza sigue intacta.  

Diarios, revistas, extractos de libros, videos documentales, archivos y hemerotecas; Papas y políticos, presidentes democráticos y dictadores, diseñadores de moda y movimientos feministas; la vida de Eva Perón tuvo y tiene, todavía hoy, mucho que decirle a Italia. 

Cada calle donde la vieron pasar, sabiendo o no quién era, tiene un recuerdo de la magnificencia de su talla. En esta línea, el historiador especializado en peronismo, Darío Pulfer lleva adelante un archivo de toda la literatura existente sobre el movimiento justicialista –el peronismo en sus fuentes- pero considero que ninguna, ni en la sumatoria, podrá expresar o mejor dicho traducir los sentimientos que nacieron –con luces y sombras- ante su impactante figura. 

Eva Perón, a 12 mil kilómetros de distancia de la Argentina, es de las imágenes que no necesitan adaptación digital. Eva Perón pertenece a la clase de mujeres cuya obra no requiere del marketing para trascender en la historia. A Eva Perón, dicen los baristas meridionales, cada vez que se la mira se la ve como a las cosas magníficas: como por primera vez, siempre. 

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