El comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, Kevin McAleenan, a la derecha, recorría Buena Milpa, una granja cooperativa ubicada cerca de Quetzaltenango, Guatemala el año pasado. Este proyecto agrícola es apoyado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. (Kirsten Luce para The New York Times)
El comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, Kevin McAleenan, a la derecha, recorría Buena Milpa, una granja cooperativa ubicada cerca de Quetzaltenango, Guatemala el año pasado. Este proyecto agrícola es apoyado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. (Kirsten Luce para The New York Times)

El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que planeaba eliminar la ayuda a Guatemala, Honduras y El Salvador —los tres países conocidos como el Triángulo Norte— ante lo que califica como el fracaso de los gobiernos de esas naciones para solucionar el problema migratorio.

Los críticos de los recortes dicen que afectarán programas que tienen como propósito prevenir la violencia, frenar la pobreza extrema y el hambre, y reforzar el sistema judicial, los mismos problemas que los centroamericanos mencionan al momento de explicar por qué buscan un futuro más estable en otros países.

Aunque el gobierno ha ofrecido pocos detalles acerca de qué se recortará exactamente, el Departamento de Estado notificó al Congreso el viernes por la noche que desviará alrededor de 450 millones de dólares en ayuda a la región. Trump también amenazó con cerrar la frontera sur si México “no coopera”.

¿Entonces qué está en juego con esa decisión y cuáles programas serían afectados por los recortes? La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional implementa la Estrategia para Centroamérica, la cual es responsable de repartir gran parte de esta ayuda que se enfoca en las reformas institucionales y los desafíos al desarrollo que impulsan la migración. Los programas que apoya fomentan la seguridad, mejoran la gobernanza y promueven la prosperidad.

La trabajadora Rosa González, a la izquierda, clasificaba los granos de café en Fedecocagua, un molino de café en las afueras de Ciudad de Guatemala, mientras el comisionado Kevin McAleenan y un grupo de funcionarios salían del edificio. (Kirsten Luce/The New York Times)
La trabajadora Rosa González, a la izquierda, clasificaba los granos de café en Fedecocagua, un molino de café en las afueras de Ciudad de Guatemala, mientras el comisionado Kevin McAleenan y un grupo de funcionarios salían del edificio. (Kirsten Luce/The New York Times)

A continuación algunos ejemplos de los programas financiados con dólares estadounidenses en los tres países que Trump tiene en la mira.

De los países del Triángulo Norte, Guatemala es el que más ayuda recibe de Estados Unidos. Esos fondos se usan para mejorar el crecimiento económico, la seguridad alimentaria, y el desarrollo social y rural, según la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, un grupo de investigación de derechos humanos.

De acuerdo con las cifras más recientes del grupo, que son del año 2017, más de 78,6 millones de dólares fueron otorgados a los programas que apoyan esas metas. Se destinaron 28,8 millones de dólares más al control fronterizo y de narcóticos, 22 millones a la gobernanza y los derechos humanos, y 48,2 millones para mejorar la seguridad y la justicia ese año.

Entre sus proyectos continuos están:

• Feed the Future Guatemala, que se enfoca en aumentar los ingresos de los campesinos, mejorar la nutrición rural y reforzar la seguridad alimentaria. La Agencia para el Desarrollo Internacional calcula que invertirá 36 millones de dólares a lo largo de un periodo de cinco años, de 2017 a 2022.

• El Proyecto Justicia para Juventud y Género, un programa que tiene el objetivo de proporcionar apoyo y servicios a las víctimas de la violencia, incluidos los jóvenes, las mujeres y otras personas vulnerables.

El proyecto recibirá alrededor de 37,4 millones de dólares de 2016 a 2021.

• El Community Roots Project, un programa de World Vision que genera oportunidades educativas, culturales, deportivas y de empleo para los jóvenes guatemaltecos. Se calcula que el programa recibirá 40 millones de dólares de 2016 a 2021.

La Agencia para el Desarrollo Internacional señaló en una hoja informativa de 2018 que sus programas en Guatemala han aumentado los ingresos en las zonas de alta migración y reducen la impunidad criminal mediante el reforzamiento de los tribunales.

La ayuda estadounidense destinada a Honduras se enfoca principalmente en la seguridad, el sistema judicial y la prevención de la violencia, según la Oficina de Washington para América Latina, con 65,5 millones de dólares en ayuda destinados a estos tipos de programas en 2017. Ese año también se destinaron 116 millones de dólares adicionales a proyectos que apoyaron la educación, la agricultura sustentable y el desarrollo comercial.

Algunas de las iniciativas son:

• La Alianza para el Corredor Seco (ACS) promueve la diversidad agrícola y se propone disminuir la pobreza y la desnutrición en la zona occidental de Honduras. Se calcula que el programa recibirá 60,6 millones de dólares en financiamiento de 2014 a 2020.

• Avanzando con Libros, un proyecto que recibirá 9,9 millones de dólares a lo largo de tres años, de 2017 a 2020, proporciona libros para estudiantes y profesores en escuelas de escasos recursos.

• Alianza de Café, un proyecto que recibirá dos millones de dólares entre 2018 y 2022, proporciona apoyo a pequeños productores de café para que la industria crezca y se generen oportunidades en comunidades que enfrentan dificultades.

En un documento de 2018 que detalla sus programas en el país, la Agencia para el Desarrollo Internacional señaló que un aumento en los ingresos promedio de decenas de miles de familias, una reducción de homicidios y una mayor capacidad para procesar a los criminales eran resultados cuantificables de su financiamiento en Honduras.

Empleados gubernamentales asistían a una clase sobre protección de víctimas como parte del Programa de Fortalecimiento de la Justicia financiado por Estados Unidos, en Sonsonate, El Salvador, el año pasado. (Meridith Kohut/The New York Times)
Empleados gubernamentales asistían a una clase sobre protección de víctimas como parte del Programa de Fortalecimiento de la Justicia financiado por Estados Unidos, en Sonsonate, El Salvador, el año pasado. (Meridith Kohut/The New York Times)

En El Salvador, la mayor parte de la ayuda estadounidense también se destina a la seguridad, el sistema judicial y la prevención de la violencia, aunque a una escala mucho mayor que en Honduras y Guatemala, de acuerdo con cifras de la Agencia para el Desarrollo Internacional. El financiamiento beneficia proyectos en todo el espectro, entre ellos los que refuerzan el sistema judicial y crean empleos.

Una muestra de esos proyectos son:

• El programa de Prevención del Crimen y la Violencia, que obtuvo una inversión de Estados Unidos de aproximadamente 39,8 millones de dólares de 2013 a 2019. Este proyecto colabora con el gobierno salvadoreño para impulsar el combate al crimen basado en el fortalecimiento de las comunidades y apoyar las ideas innovadoras para la prevención de la violencia.

• Puentes para el Empleo, un programa de cinco años y 42,2 millones de dólares, promueve la capacitación técnica para las organizaciones de la sociedad civil que mejoran las oportunidades de empleo de los jóvenes en riesgo.

• El Programa de Integridad y Ética Pública, un proyecto de 20,3 millones de dólares, apoya a las instituciones del gobierno local con el fin de promover la rendición de cuentas y la transparencia.

En un documento de 2018, la Agencia para el Desarrollo Internacional informó una disminución del 61 por ciento en los homicidios entre 2015 y 2017 en las municipalidades que recibieron financiamiento para la seguridad mediante sus programas, así como la creación de más de 22.000 empleos.

Elisabeth Malkin colaboró en este reportaje.

*Copyright: c.2019 New York Times News Service



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