Hogar Don Guanella aloja a más de 40 personas mayores de 60 años, con una población italiana
Hogar Don Guanella aloja a más de 40 personas mayores de 60 años, con una población italiana

En una amplia casa rodeada de árboles y espacio verde, en la localidad de Tapiales, provincia de Buenos Aires, se construyó hace casi 80 años el Hogar Don Guanella. Fundado por la congregación de la Obra de los Siervos de la Caridad de Luis Guanella, hoy alberga a 40 personas de más de 60 años.

Allí residen, Ciriaco Cauteruccio, Carlo Ruffino, Fidel Nino Bartoletti, Francesco Pase y Umberto Pascual Farao, quienes además de ser compañeros del hogar, nacieron en Italia y llegaron a la Argentina junto a sus familias en busca de nuevas oportunidades. El Consulado de Italia sostiene la internación de todos ellos, ya que que carecen de una red de contención. Ya retirados de sus actividades, pasan sus días en Don Guanella donde recuperan algunas de sus tradiciones.

El hogar no es un geriátrico como cualquier otro. Con instalaciones amplias, habitaciones luminosas, un gimnasio, salón de kinesiología, enfermería, sala de talleres, comedor, salón de usos múltiples para actividades de todo tipo y un frondoso parque verde, el lugar les ofrece a sus habitantes diversidad.

“El año que viene vamos a cumplir 80 años de funcionamiento ininterrumpidos. Tenemos un grupo mixto amplio, con personas autoválidas, semidependientes y dependientes”, detalla a Infobae, Darío Reynoso, director de Don Guanello.

La visita del Cónsul General italiano Riccardo Smimmo
La visita del Cónsul General italiano Riccardo Smimmo

Los días en el hogar transcurren movidos, entre la actividad de los residentes, el personal que trabaja y los colaboradores. Casi todas las jornadas empiezan con un desayuno en el comedor comunitario, seguido de talleres y tardes al sol en los jardines.

“A diario se dictan talleres que responden a la demanda de los residentes. Disfrutan mucho de mantenerse activos a través de taller de literatura, lengua, matemáticas y artes plásticas. Se acomoda la grilla a demanda, si proponen algo, como puede ser teatro, se genera ese espacio”, explica el director de la institución.

Ciriaco, de 75 años, nació en Cosenza, Calabria, y llegó a Buenos Aires con apenas 5 años. Vive en el Don Guanella desde 2010 y allí colabora en la portería.

“Soy el que recibe, anota y anuncia a los visitas. El fin de semana esto se llena, y el trabajo es continuo”, relata entusiasmado a Infobae.

Con un perfil muy activo, también solía ser el peluquero del geriátrico: “Le cortaba el pelo, le hacía la barba a mis compañeros”, explica . Hoy la recepción le lleva bastante tiempo, por lo que prefiere solamente recibir a las visitas.

El costado más sensible de Ciriaco se refleja, sin embargo, en la creación de dibujos en lápiz a color: ya lleva realizadas más de 240 coloridas obras que ilustran desde la famosa mano de Juan Domingo Perón hasta el Pato Donald.

Umberto, de 80 años, con dos hijos, también de la ciudad de Cosenza, llegó a Don Guanella hace siete meses. Es en este lugar donde se reconecta con sus raíces, al hablar con la profesora de italiano, María.

“Ella habla el verdadero italiano”, comenta el hombre, que siempre deleita a las visitas cantando temas de la ópera o canciones tradicionales.

Umberto llegó a Buenos Aires con su padre, cuando tenía 12 años. De a poco fueron llegando sus ocho hermanos y se instalaron definitivamente en Avellaneda. Constructor, heredó el oficio familiar, aunque también le apasiona la música.

En el hogar retomó su amor por el órgano. “Tengo un lugar acondicionado donde puedo tocar tranquilo”, cuenta con orgullo.

Compañerismo, amistad y hasta noviazgos se generan entre los residentes del hogar. Con 92 años Fidel -Nino para todos- no pierde su sonrisa pícara. De hecho, fue el primero en ponerse de novio cuando, en 2015, el Don Guanella empezó a hospedar también a mujeres.

Por su parte, Francesco, de 70 años, prefiere colaborar con los mandados para mantenerse activo. Hasta hace poco trabajaba de remisero y alquilaba una modesta habitación en un hotel del barrio porteño de Once. Todo cambió cuando su salud se empezó a complicar por ser diabético y no le renovaron el registro de conducir. Como ya no puede sostenerse con sus propios medios, desde hace siete meses reside en el hogar.

“Vine a Argentina en los ’50 con mi mamá y mi papá, porque no teníamos para comer. Durante 34 años trabajé en el hipódromo de San Isidro, como capataz”, recuerda con nostalgia. “Hoy me tomo todo más tranquilo, leo el diario, salgo a caminar por el jardín y trato de colaborar si alguien necesita algo“, agrega.

Durante sus casi ocho décadas de vida el hogar se caracterizó por tener buena predisposición hacia las personas provenientes de la calle, los olvidados.

Pero no resulta una tarea sencilla. La estructura se sustenta parcialmente con las cuotas mensuales de los hospedados, con donaciones y financiamiento del Consulado italiano, pero no dispone de recursos propios o estatales que le permitan cubrir la totalidad de los costos.  Es por eso que regularmente realizan eventos solidarios para poder sostener la enorme obra que llevan adelante.

Solidaridad que une, la cena benéfica para recaudar fondos que serán destinado al Hogar Guanella
Solidaridad que une, la cena benéfica para recaudar fondos que serán destinado al Hogar Guanella

Este año, una vez más, los principales chefs italianos de Buenos Aires -unidos bajo el nombre BACI, Buenos Aires Chefs Italiani – realizarán un menú “tricolore” para la cena benéfica Solidaridad que une 2018, con sede en el Hotel Panamericano el lunes 12 de noviembre a las 20.30.

El encuentro contará con la presencia del embajador Giuseppe Manzo y de figuras del medio. Será, además, una buena excusa para unir lo mejor de la tradición italiana con ayuda a quienes lo necesitan.

Para participar del evento, las entradas están disponibles en “Ticketek”. 

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