Marcelo Tinelli en los comienzos de “VideoMatch”
Marcelo Tinelli en los comienzos de “VideoMatch”

Primera escena. Es verano de 1990. La gente va vestida con remeras enormes y zapatillas aparatosas. Faltan pocos días para la primera edición de un programa perfil bajo de la medianoche. Un presentador y algunos comentaristas pasarán videos deportivos y dirán cosas al respecto. Hay un conductor elegido pero de pronto las negociaciones se complican y a pocos días del debut en Canal 11 falta la pieza clave. Constancio Vigil, Gustavo Yankelevich y Pepe Irusta se ponen a buscar desesperados, hasta que finalmente dan con él.

Última escena: año 2018, ese semi ignoto conductor de emergencia se despide de su público hasta el año que viene. Está al aire hace 29 temporadas y en abril del 2019 iniciará su ciclo número 30. Todo a su alrededor es una variante del éxito. Tanto, que hasta se habla de él como posible candidato a presidente. Los años pasaron, ya no se usan las mismas ropas que hace 30, no se hacen los mismos chistes, y a nadie en el territorio argentino se le ocurriría pensar en Marcelo Tinelli tan solo como un plan B. Pero esta es la historia del comienzo, no de la consagración. Volvamos con la cámara a 1990.

Pepe Irusta Cornet es el hombre (el joven de tan solo 29 años más bien), que trae el proyecto bajo el brazo. Es representante de Telesport en la Argentina y debe trazar un plan para instalar una señal de cable americana en el país. Acá nadie la conoce, se llama ESPN y quiere posicionarse entre los canales líderes de deportes. La estrategia es simple: un primer tiempo irán haciéndose conocidos en los canales de aire hasta que la gente lo conozca. Luego, ir al cable y confiar en que la gente pida por ESPN a su cable operador. “En el 84, mientras estaba de viaje, había visto un programa local deportivo en Detroit que salía los domingos a la noche. El formato era de un conductor en cámara y varios comentaristas en off. Además pasaban bloopers deportivos. Eso me quedó en la cabeza”, contó en su momento en una entrevista para el libro de los 20 años de VideoMatch. Primero le acercó su idea a Canal 9, pero Alejandro Romay lo rechazó (el mismo Alejandro Romay que años después citaría a Tinelli con varias chequeras en la mesa y le preguntaría cuánto quería para pasarse de canal). Siguió buscando canales y recaló en el 11. Hubo acuerdo. Fecha de estreno: primero de marzo, inamovible.

Pepe Irusta Cornet (Foto: Ideas del Sur)
Pepe Irusta Cornet (Foto: Ideas del Sur)

“Con NotiDormi, un tiempo antes, Raúl Portal había instalado eso de irse a dormir con una sonrisa, ése era el objetivo”, cuenta Irusta.

El conductor elegido se llama Gustavo Lutteral. Trabaja con Juan Alberto Badía, tiene pinta, le gusta el deporte, le interesa el programa. Hay un solo problema: trabaja en Canal 13, que no quiere largarlo. Empiezan las negociaciones y parece que sucede, pero sobre el final se da cuenta de que en parte competiría con su gran maestro, Badía, y eso no termina de cerrarle. Pasa el tiempo y en febrero de 1990, a menos de un mes del comienzo, su llegada se cae. Es entonces cuando los directivos del canal se desesperan.

Pequeña escena del futuro: VideoMatch es un éxito arrasador. Gustavo Lutteral continúa con su carrera pero para muchos pasará a ser el hombre que le dijo que no al suceso. Él descree de esa idea: “Muchos me dicen: ‘mirá lo que te perdiste’. Y yo digo que no, porque el éxito de VideoMatch fue exclusivamente por Marcelo”, cuenta en el libro. Y agrega: “Marcelo en la radio era memorable, con charlas tremendas con Badía, con doble sentido, graciosas, siempre fue muy entrador”.

Febrero de 1990 otra vez. Comienzan a buscar nombres: tiene que ser alguien que entienda de deportes, que tenga gracia para sostenerse solo frente a cámara, que maneje algo de inglés para presentar el material americano… La llave la encuentra Constancio Vigil, uno de los dueños de Telefe por ese entonces. Habla con Ernesto Cherquis Bialo, por entonces director de la revista El gráfico, y le pregunta por alguien. Cherquis hace su apuesta: “hay un pibe… Marcelo Tinelli”, le dice. Y se deja ver ahí mismo la verdadera maquinaria del destino.

Marcelo Tinelli en los comienzos de “VideoMatch” (Foto: Ideas del Sur)
Marcelo Tinelli en los comienzos de “VideoMatch” (Foto: Ideas del Sur)

“Me acuerdo de que la primera reunión la tuve en El Gráfico. Estaban Osvaldo Orcasitas, Cherquis. Me sentaron y me dijeron: ‘Vas a ser el conductor’. Lo que más me gustó es que iba a ser la cara del deporte en el canal, además de conducir. Si se transmitía la Davis, por ejemplo, ahí iba a estar yo. Esa cosa de ser la cara… Lo agarré por eso”, recuerda el mismo Marcelo.

¿De dónde venía Tinelli? De radio Rivadavia con Badía, como bien recuerda Lutteral, y de presentar el deporte en el noticiero de Canal 13. Pero no se dedicaba solo a eso. Ya por entonces trabajaba con Fabián Scoltore (al que luego haría famoso como el comercial del programa) y con Felipe McGough. Juntos tenían una compañía que no estaba funcionando, por lo cual Marcelo necesitaba dar un salto. “En la oficina habíamos quedado Marcelo, Fabián y yo. No teníamos un mango para nada. Estábamos en Florida 686 2B, el objetivo era llegar a pagar el alquiler de 800 dólares por mes. Mientras, Marcelo estaba en la parte deportiva del noticiero del 13”, cuenta en el libro McGough.

La oferta se la hizo Gustavo Yankelevich, que no había pensado en él pero lo conocía. Lo relata él mismo: “Con Badía era punto, lo cargaban y él sabía reírse de sí mismo. Además era relator de fútbol, podía transmitir el espíritu del programa. Hablé con él dos días antes de salir al aire. No le mentí. Le dije que se había caído Lutteral pero él era el elegido, aunque se tenía que decidir ya. ‘Yo voy, estoy decidido, renuncio ya mismo a canal 13’, me contestó, resuelto”.

Eso sucedió entre el 25 y el 27 de febrero. El programa comenzó, como habían planeado, el primer día de marzo. Lo acompañaban: el Teto Medina, Daniel Jacubovich, Osvaldo Principi, Rodolfo Civitarese y Marisa Caccia, la primera locutora del ciclo y con quien tuvo el primer diálogo cómico de toda la vida del programa.
“Los primero programas fueron un bochorno. Gustavo me decía que fuera para adelante, pero que además me acordara de que era un programa deportivo”, recuerda Tinelli.

Esos primero episodios representan la idea de Pepe Irusta pero nada tienen que ver con nuestro recuerdo. Se pueden ver algunas de esas emisiones en YouTube. Marcelo presenta imágenes deportivas que vienen de Estados Unidos (Fútbol 5 americano, concursos de fisicoculturismo, de skates), y habla encima, a medio camino entre el relato y la ironía. Acá, un ejemplo.

Justamente el origen del contenido hacía dudar a Pepe Irusta. “Al principio venía mucho material de afuera y con el inglés Marcelo estaba medio perdido. Mis amigos me decían: ‘no da’. Igual le tenía fe”, recuerda. De todos modos, duró poco como productor del programa. “Tenía que dedicar más tiempo a ESPN y di un paso al costado. Me acuerdo la frase de Yankelevich: ‘te vas a arrepentir toda la vida porque ésta es una oportunidad única'”, cuenta.

El camino de VideoMatch de todas formas era sinuoso. Hacía tres o cuatro puntos de rating. Y para peor, a los pocos meses comenzó el Mundial de Italia. Los números bajaron a 2. Dicho en criollo, no lo veía ni la madre. Marcelo se desalentó y fue a la oficina de Yankelevich a presentar la renuncia. ‘Es un fracaso, no soy lo que buscás, no te sirvo’. Yankelevich lo calmó, le dijo que era culpa del Mundial, que esperara e iba a ver que después levantaba un poco. Marcelo aceptó y así fue, al poco tiempo que terminó la competencia subieron a 4 puntos primero, a siete después. Empezaba a tener vida de vuelta y el conductor recuperó la fe. Pero todavía no había pasado lo fundamental, el hecho acaso fortuito -uno más- que terminó por dotar de alma al programa.

Una noche salieron a comer con el equipo. Uno le revoleó un pedazo de pan a otro, que respondió tirando más comida, arrancaron a tirarse soda con los sifones. Mientras, alguien filmaba con una camarita, como quien hoy registra con el celular una broma entre amigos. Al día siguiente lo pusieron al aire. Hicieron un punto de rating más que lo habitual, empezaron a recibir comentarios en la calle al respecto, y Marcelo se dio cuenta de que iba por ahí.

Marcelo Tinelli en los comienzos de “VideoMatch” (Foto: Ideas del Sur)
Marcelo Tinelli en los comienzos de “VideoMatch” (Foto: Ideas del Sur)

Empezaron a hacer más producciones propias. Con la partida de Irusta ya no contaban con el material de video de ESPN, entonces debían generar lo propio, además de los VHS con grabaciones que aportaron los miembros del programa. También compraron un paquete de videos de bloopers. Y ahí sí, con eso el programa terminó de prender. El VideoMatch que terminó en 1990 no fue el mismo que el ShowMatch del 2018, pero tampoco el mismo que el de marzo de ese primer año.

VideoMatch es el éxito que nunca esperé”, dice Marcelo en el prólogo de aquel fabuloso libro homenaje. Continúa: “Es la casualidad en su más pura esencia, la rabona más increíble del destino, junto a un trabajo riguroso, exigente, profesional, espontáneo y absolutamente libre”. Pudo haberse llamado de cualquier forma, ir a cualquier horario. Las cartas estaban marcadas desde antes: de un modo y otro, Marcelo Tinelli iba a ser 30 años después el hombre más importante de la televisión argentina.

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